Antes de Instagram, Jan Saudek

Felices fiestas para todo el mundo bloguero, siguiendo con mi entrada de sábado dedicada a un reconocido fotógrafo erótico, y en mi incesante búsqueda y aprendizaje, tengo el honor de presentar a  Jan Saudek de origen checo, sufrió las penurias de muchos por ser de familia judía, sin embargo sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, junto a su hermano y padre. Desde ya anticipo el tratamiento a las imágenes es crudo, grotesco, los ambientes propicios y el uso del color exagerado, justamente para provocar a ciertas realidades.

Los textos al pie de cada imagen son de mi autoría

 

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“Extravagante son los sentimientos con tanto color encima.”

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“Mamá cuida de mi, no soy tu madre, somos gemelas.”

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“Esculpe un deseo con tu boca, házme a imagen y semejanza de tus deseos.”

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“El amor es un niño observándonos desde alguna ventana en el futuro.”

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“Yo la quería desnuda y ella supo imaginarse húmeda.”

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“Enciéndete le dije, prefirió hacerlo con lo demás.”

Ciertamente esta vez me excedí con la cantidad de imágenes, deben reconocer en este artista de la fotografía su búsqueda más allá de los  o las modelos a trabajar, construye ambientes sórdidos la mayoría de las veces completamente desoladores, siempre he dicho y reitero esta vez, soy aprendiz de muchas cosas y puedo tener hasta mal gusto, sin embargo, eso no quitará mi apetito por conocer el mundo a través de los ojos de otros. La fotografía es otro tipo de libro a leer y aprender de sus historias.

Rojo


Le temo a tu desnudez

al rojo satinado en tu piel,

te miro decidida a estrenar

el cuero soportará a la mente.

Tus caderas nacieron

para debutar en ese vestido,

el color de tu alma

hecho algodón en tus pechos.

Aún corres desnuda por la habitación,

me dices estar preparada,

ya estás vestida para amar,

subo las faldas para besarte, roja tela.

Hemos demorado nada en desvestirnos,

y el rojo se pasea por tu boca,

golpea tu rostro y vuelve a ser sangre,

un vestido y mil fantasías, antes de la noche.

Le couple, Léon Herschtritt (1973)

Cuenta hasta mil, respírame,

en anverso o al revés,

pierde la cuenta, los números,

su orden, quién va primero o después.

Te das cuenta qué el tiempo, no sabe,

dónde empezamos a contar,

dónde la gota se nos une y corre,

dónde dejamos dos para ser uno.

No me cuentes, degústame,

provoca ser consecuencia de tus besos,

gira por completo tu boca en mi sexo,

derrapa en la humedad y habítame.

Gime despacio y no te pierdas más,

seamos es pareja, que por distinta a las demás,

se ama hasta las entrañas babear,

ven amor, te invito a beber de mi cuerpo.

Navegantes

El tema elegido corresponde a una banda de Islandia llamada Sigur Rós y es una de mis preferidas.

https://youtu.be/UXfIQNckyb4

El horizonte frío nos besaba las mejillas, se partían las manos de apretadas entre si y el mar mojaba todo.

El alma conocía los dolores pasados y rogaba por paz, lograba mantenernos cohesionados al cuerpo, a la embarcación estábamos condenados.

Se recogía la soga [la tierra firme nos extraña]

Elevando velas [sucia calidez del prado verde]

El viento nos ama [afiatado a sus ramas un árbol]

Partíamos a la muerte [nos recuerda en iniciales]

Los peces no sabían de esa suerte. [la muerte si]

En la hundida noche de sal, viento y soledad, todo nos anuda a las almas y sus hilos dorados, somos la nimiedad hecha carne y miedo.

“Hombre al agua” todos dejan botas en cubierta, nadie olvida su alma, cruza frontera entre el aire, sumergiéndose con la oscuridad turquesa y gélida del mar.

Lo vimos perdiéndose entre “remolinos” feliz, parecía ir a un lugar esperado y buscado por su alma, él no caía al fondo, llegaba a casa.

Había salido hace años, cuando nació y ahora recordó su raíz de arena y mar, podía respirar tan libremente, su alma de humano nos dejó apenas se lanzó a vivir.

Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Historia de amor, nerviosos besos, diez de Enero.


Ambos estábamos nerviosos,

mi boca no esbozaba palabra alguna

todo me lo decían sus ojos,

un beso nos llevó a la luna.
Aunque un sol gozoso nos giraba, dentro,

nuestros labios humedecían nerviosos

la fragilidad de las palabras en mi lengua,

ardían todos los miedos en una hoguera.
Mi poema de los nerviosos entra

por los ojos vidriosos de alegría,

besa toda su boca y no sabemos más,

habla el alma enmudecida de pasión.
La besé de los nervios, la amé en un beso,

no solté sus labios y aprendí con ella,

todas las palabras no dichas eran,

un millón de besos y muchos más.

Historia de amor, nerviosos, diez de Enero

Estaba nervioso el sol ese día, era tarde y no se atrevía dejar,la comodidad de las montañas, la suavidad dulce del celeste emergente.

El asfalto de la calle temblaba,podía sentir al paso de los neumáticos, un rechinar de dientes, los semáforos, viajan en verde por donde pasaba.

Cada parquímetro en domingo duerme, cierran sus bocas traga monedas, languidecen metálicos y estáticos, “en tu espalda desolada el frío misterio”.

Las paredes de los hoteles hablan entre ellas, anuncian sus pasos, los timbres del ascensor, sus manos al abrir las puertas dejaron marcas, como ese día en nuestras vidas, recién comenzaba.


Continuará más tarde…

Llegar

Artist, Brad Kunkle, #illustration

Huyo de ti en mi,

voy en viaje,

aunque subas por las escaleras,

recorras pasillos,

golpeando puertas

y sepas que estoy,

contestaré después.
Abriré una ventana pequeña

admirando el cielo propio,

contaré estrellas,

hablando con la luna

sobre sueños montados

en fugaces momentos

que brillaron como sus hermanas.
Me vestiré desnuda en un espejo,

algo de afuera siempre entra,

hablaré con la belleza interior,

sobre cosas cargadas con sus voces.
Cuando abra la puerta no te quiero ver,

debo llevarte de amuleto,

el amor es una especie, extinta, quemada,

atrapada por otros, deshojadas margaritas,

un camino llamado vida, desvanece todo.
Dónde estás, no llegan tus rosas,

el perfume de tu alma, no me digas,

tratas de imitar mis pasos,

encerrado quedarás, entimismado,

adentro y sin espejos no podrás verte,

encontrar tus ventanas, tú hablas solo.
Te dejo en tu paz y ese bendito pequeño gigante,

el ego sabrá llenarte de flores sin perfume,

robar años que son segundos en otras conciencias,

morir antes de volver a ser niño.

La flor y tú

Por qué me faltan dedos

para contar tus pétalos

me hundo en la matemática

de las formas geométricas,

sumo uno a uno tus gemidos,

luego saco calculos

con la yema sobre tus orillas

tú sólo dices más, todo suma.
Los colores también son números

desde el rosado de tus pliegues

se reconoce la tibieza y vamos

hasta el rojo vivo, latente, perpendicular

a mi dedicada álgebra de tu cuerpo,

más adentro el color fuego enciende

las medidas extendidas de la rosa cromática,

gira en su eje y todo es blanco.
Un espasmo líquido disipa los cuerpos,

respiran tus pechos, oro de girasoles,

mi cuenta regresiva llega a su fin,

en esta rueda se abren tus pétalos

cual hervidero de orgasmos libres,

te volteas a mirarme y llevas mis dedos,

a la raíz de tus colores pidiéndome

empezar de nuevo, te beso y exploto.