No hablaré…quince y final

Se tuerce mi mirada

en su espinada sensación,

tan sólo recorro, el tiempo

de su piel y las fragancias

con toda la imaginación.

El vaivén de tu figura,

subyuga hasta la era del color,

los embates del lente, las locuras

de la humanidad y sus culpas,

quedan para la posteridad.

El tibio deseo geométrico

trastoca todas las formas,

las humanas en la mente,

las fotográficas en la paciencia

de darle redondez a la imagen.

He hablado por los deseos en imágenes,

volando mi cabeza en ello,

he vuelto a nacer de una mujer,

estética, silenciosa, moderna,

he quedado mudo en su piel.