Navegantes

El tema elegido corresponde a una banda de Islandia llamada Sigur Rós y es una de mis preferidas.

https://youtu.be/UXfIQNckyb4

El horizonte frío nos besaba las mejillas, se partían las manos de apretadas entre si y el mar mojaba todo.

El alma conocía los dolores pasados y rogaba por paz, lograba mantenernos cohesionados al cuerpo, a la embarcación estábamos condenados.

Se recogía la soga [la tierra firme nos extraña]

Elevando velas [sucia calidez del prado verde]

El viento nos ama [afiatado a sus ramas un árbol]

Partíamos a la muerte [nos recuerda en iniciales]

Los peces no sabían de esa suerte. [la muerte si]

En la hundida noche de sal, viento y soledad, todo nos anuda a las almas y sus hilos dorados, somos la nimiedad hecha carne y miedo.

“Hombre al agua” todos dejan botas en cubierta, nadie olvida su alma, cruza frontera entre el aire, sumergiéndose con la oscuridad turquesa y gélida del mar.

Lo vimos perdiéndose entre “remolinos” feliz, parecía ir a un lugar esperado y buscado por su alma, él no caía al fondo, llegaba a casa.

Había salido hace años, cuando nació y ahora recordó su raíz de arena y mar, podía respirar tan libremente, su alma de humano nos dejó apenas se lanzó a vivir.

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Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Silencio, parte uno

Favor escuchar este tema para leer mejor el poema

https://youtu.be/8HON4AswPVk

​Las bailarinas saludan en puntillas, un suave movimiento de sus brazos, alzan la mirada y desde el cielo, cegadas, la luz del día recoge sus alas.

Comienza a revolotear dando saltos, cruzan sus piernas en el aire, estiran y encogen, se precipitan de extremo a extremo, la paz vuelve a sus pasos, caminan graciosas.

Revolucionadas desde lejos otras entorpecen la paz, luego descansan junto a las estáticas, el silencio las tranquiliza, son otra paz, a hurtadillas en las sombras, algo se manifiesta.

Temerosas se agrupan y cuidan sus alas, emerge la oscuridad bulliciosa y las persigue, corren alocadas, saltan y dan volteretas, le temen por desconocida y ella al centro.

Se ofrece como objeto a las miradas, alzan sus brazos, sus voces, sus prejuicios, enloquecen y no piensan, la echan, la empujan, pero sin tocarla, sólo con gestos tristes y fríos.

Acongojada y sin saber más desaparece, su destino es seguir siendo sombra, tan hermosa luz irradian las demás y ella, fenece donde la flor fue luz y amor.

Una mujer con sombrero

¿Se desnuda sin él?

hay más piel que un sombrero,

oculta sus mariposas,

le da sombra a sus ojos,

descansan los pensamientos.
Habrá que desnudar su boca

para sentir escalofríos

de sólo desarla beso,

de sólo sentirla lejos,

besarla será igual que Chagall.
Uno sabe los límites del sombrero,

del alma desbordada

se aprende observando,

de los escondites de una sonrisa,

mas la silueta muestra todo.
Su cabello cuelga al igual

que esa vieja canción,

de Silvio y todos los amantes

de un cuadro de una mujer con sombrero,

aquí termina mi poema desnudo.

Historia de amor, la mañana, diez de Enero


La mañana tenía aromas de su boca,

[era mirar un beso descubierto]

fresca, desconocida y hambrienta.

[una brisa confundía mi lengua]
El sol abufandado de edificios

[se enredaba entre el concreto del pavimento]

nos miraba de rebote por los ventanales.

[nuestros besos eran la rosa cromática]
Sus ojos eran otra boca, dulce vidriera

[yo vi correr en el fondo la alegría]

de espasmos y llantos, olía a amor.

[latía todo entre su lengua de amor]
Nos besamos y ahí supimos de suspiros

[aprender el sabor de la mañana]

ese devenir de los orgasmos del alma.

[reconocernos parte del otro, toda la boca]

Volar

Yo quería volar sobre ella,
ser la sombra engulléndola
el ave regresando del vacío
con el hambre del cielo,
la quería sola, egoísmo nuestro
abriendo sus alas, sus brazos,
pintar sus pechos con un millón de bocas.

Hacer en su vientre un concierto
al aire libre y arder los maderos,
prendernos fuego a contra viento,
desafinar en las notas risueñas,
ahogar cada tecla en tus caderas,
montar un espectáculo pirotécnico
con el juego de los colores en las manos.

Desnudos, si desnudos, rozarnos,
sentir el pulso hundiendo el letargo,
chuparnos dulces, almíbar de cuerpos
devorados en una cama de algodón,
volver a la adolescencia de los sentidos,
jugar a escondernos en nosotros,
sin contar hasta tres, salir y darnos un beso.

Dibujarnos y rompernos en ese instante,
lanzar acuarela sobre los recuerdos,
ser de oro y plata, fundir los metales
con sus ejes de sangre y volar como antes
cuando éramos ángeles cantando al amor,
soñar que era cierto este sueño sideral,
volver a cerrar los ojos y despertar.

Historia de amor, música, diez de Enero

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Sabrá Martynov lo dulce
de sus labios, cuando escuchamos
los violines, tratando de ensalzar
cada beso que nos dábamos.

Cada nota sinuosa colándose
por las comisuras de los te amo,
abrazados a los labios
un arpegio de besos sonaban.

Nos miraban los músicos, “molto felice”,
en la punta de las lenguas, vibraban
los tonos más agudos y el eco,
nuestros besos al compás del amor.

Volvían seduciendo con su paz de cuerdas,
el corazón entre nuestros dedos,
de pentagrama teníamos la piel,
sentíamos la tinta hundiéndose hasta el alma.

Historia de amor, será, diez de Enero

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Será acaso nuestra vida
un domingo cualquiera,
repitiéndose día tras día
un “déjà vu” que no cesa.

Será este verano de nuestras bocas,
un diez repatriado todo el año
hasta encontrarnos
con los días hechos de calor y música.

Será que viviremos todas nuestras vidas
un día, por unos minutos,
hasta que seamos viejitos,
mirándonos a través del smartphone de moda.

Será que nuestras vidas se hicieron
en una medida inexacta,
así brillarán nuestros días
con luces led, azules, débiles y tristes.

Será simplemente una prueba más
que debemos afrontar con un “pronto”
dibujado en los labios desde que “te vi,
juntabas margaritas del mantel.”

Volar

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Vivámonos como dos locos, escapados, con alas de luciérnagas y en esta realidad aumentada, dejemos de vivir, desvivirnos el uno en el otro, como los locos que no saben y saben más que nosotros, no te pido que seamos como ellos, seamos locos por nosotros y como nosotros.

Orbitemos nuestros ojos, desesperados por colisionar en esas esferas, esos espejos de almas sin quebrar aún con toda la no vida que creíamos era una ganga, para cuando nos dimos cuenta ya llevábamos la mitad de la vida mala vivida, ahora ven y aluniza en mis párpados, en tus pestañas, o en el iris, todo es posible.

Levitemos ese espacio entre la ropa interior y los sentidos, hagámonos cosquillas, en esa película donde nos hacemos enanos y caminamos por la piel, yo primero y luego vos, ven conquista este planeta lleno de erotismo escondido, ese es nuestro tesoro vivo, usa toda tu gran pequeñez y habítame, recórreme, tendrás toda otra vida para conocerme, monta una carpa y  sale de excursión, me avisas luego para sacarte de entre mi bóxer.

Arranquémonos los cuerpos, los sentidos y los no sentidos, dar vuelta todo, la ropa nos sigue por su propia decencia, volvamos a la tierra, a la tierra de tu cuerpo, ahí deseo volar, explotar, encarnarme como las plantas, comerte mientras crezco y mis raíces te salen por la boca, y si no me quieres dentro yo te querré dentro mío, ven encárnate, te lo suplico.

Robémonos, si seamos los mejores ladrones y aprovechemos del motín y si una noche soy un coche para vos, toma la palanca de cambio y dale duro a este motor, a la tarde o de mañana te robo yo y eres ese pedazo de carne sabrosa y jugosa, sabes, te comeré, entonces seamos unos astutos ladrones y robémonos al mismo tiempo, así nos vamos juntos, nos vamos volando en las alas de un orgasmo o en tus labios, ahí cerquita, donde una perla brilla de pasión.

Jezebel dos

Jezebel, cómo saber dónde te vuelvo a encontrar
has dejado tus tacones y el café frío
en la noche te sentí llorar, eras un río,
te dejé, lo sé, pero no te quería olvidar.

Jezebel, ahora soy yo quien busca en cada bar
y veo a nuestros amigos los ebrios, sombríos
mueren como este corazón, tan tuyo pero mío,
ya quisiera haber partido esa noche lunar.

Jezebel, ¿me recuerdas ahora? no mires hacia atrás,
pueden borrarse los pasos, los dejaste conmigo,
decías que eran para seguirte a donde jamás he ido,
tuve miedo a perderme en tu pecho, en ese mar.

Jezebel, ahora soy yo quien aprende a cantar,
me escondo de su luz, del temido olvido,
por las noches seco mi garganta y les grito
a la luna y sus estrellas, nunca más las vi brillar.

Jezebel, me llevas en tus luces dime que es verdad,
cómo soportabas tanto desprecio y el corazón herido,
cómo llegaste a mi vida o fue el maldito destino,
ese mismo mar con una sonrisa te vio alejar.