Don’t smoke baby

No fumes esta noche “baby”
los mosquitos llegarán por montón
a tomarse el azúcar del “bourbon”
mañana dirás “the whiskey faded”

“Please baby” no fumes aquí,
lo dijo reverendo en su sermón
dejen el cigarrillo y el alcohol,
El de arriba destila “all it’s sacred”

Nena no luces bien “smokestack lighting”
te quitará el resto de nuestro amor
porque temo que no oyes tu corazón,
estás muriendo my sweet darling.

Hoy te despedirnos “Don’t fight anymore”
dear god, sweet lord, embrace her world”
she’s not a bad girl, she’s just in love,
the whiskey and cigarrette light up.

Anuncios

Poema de sábado 09-06 (III)

El cielo se prepara aún de día y agita su pecho florido de estrellas por nosotros, entonces quieres ver el espectáculo de luces y fuego.

Te pones mirando hacia el infinito, apoyo tu espalda con mi cuerpo, tu corres montada en locura y sientes el resplandor cuando cabalgas.

Te abres más,

Eres luz

Un ritmo sin fin

El sol nos visita también.

Las estrellas gimen cada vez más fuerte y somos coro al unisono, siento el estallido dentro y llueven en tu pecho, en tu vientre, en tu sexo.

La caída es estrepitosa, nos desbarata, nos embargo el corazón, enmudece hasta el alma ese instante único y nos une más, desde dentro, desde el amor.

Descubre América del sur

Encontrar nueva música aún en voces no tan jóvenes, finalmente es descubrir la riqueza de nuestro continente. Sé que debe haber mucho más allá de este tema y sin embargo eso será parte de su búsqueda.

Les presento a Elza Soares

Una mujer del fin del mundo

Una mujer del fin del mundo busca la paz de su piel, los rasguños de la vida no la dejan viajar más allá de sus heridas y recuerda el mar siempre a sus pies, la arena no la detiene.

Una mujer es el fin del mundo cuando deja de soñar y nos arrastra en su soledad, se escapa con el sol bajo el mar que bebió por no entender que vamos y venimos con las aves.

Una mujer del fin del mundo lucha por la vida cuando acuña entre sus brazos nueve meses de espera, a veces menos y es feliz viendo avanzar sus hijos y el amor en ellos.

Una mujer es el fin del mundo cuando espera a que el mar les devuelva los amores más allá de sus pechos y los llora y el valor de ellos está en beber hasta olvidar, la vida y el amor.

Domingo de película, Amadeus, parte final

Tercer Acto

La muerte era una suite nocturna
[rápido despliegue de su sangre]
conocías sus notas e inventaste la partitura
[el temblor en las manos era presagio]
desde la primera nota afiebrada
[sin embargo no podía parar]
hasta el delirio y su desenlace.

La muerte guía tus manos
[escribes con magia en la pluma]
una marioneta aparenta estar viva
[el Dios de lo obvio murió contigo]
los hilos de música siguen ahí
[nada fue igual después de tu música
en cada fibra de un ser a préstamo.

La muerte no existe, aunque
[la música va rondando en tu mente]
desee ser tu doncella, aunque
[la sueñas, la escuchas, te canta]
la desees muerta y viceversa,
[te vive, te mata y te resucita]
Aún así tocas feliz para ella.

Cuarto Acto

La muerte se rinde ante tus manos
[Confutatis Maledictis]
horas mansas ha vivido y estaba harta
[Lacrimosa Dies Illa]
siente que tu genio la sobrepasa
[Domine Jesu]
y vuelve a su nido luego de un asalto.

La muerte escucha y se revuelca en tu cama,
[un coro bendito entrega el cuerpo]
Suda cada nota que de tu mente emana,
[aún conserva el gesto vívido]
Transcribe a cuatro manos un poema de muerte,
[las manos soñando dirigir su obra]
De buena muerte, sencilla y sana.

La muerte ríe y canta, famélica e irritada
[se rinde ante la magnificencia]
Hay pasos en falso que jamás dará
[Dios cubre al hijo y salva la música]
Pero ahí estás empujándola por más
[gracias Herr Mozart, gracias Salieri]
A ver si se atreve a saltar como tú.

Necesitaba ver la película Amadeus, para reconciliarme con Salieri, y ahí estaba desde la primera toma hablando sobre su experiencia de vida. Haber conocido a Wolfgang Amadeus Mozart fue una afrenta a su disciplina de aprendizaje y a sus métodos de inspiración.

¿Cómo era posible que ese ser bendecido por Dios fuese tan vulgar ? y sin embargo cuando tuvo oportunidad de apreciar el trabajo y la belleza de cada pieza creada, lloró por dentro, su amargura con Dios recién empezaba y no terminaría hasta el final de la película.

Mientras sucedía la vida de ambos, la pobreza e imaginación brotaban entre el alcohol y la mente de Amadeus, sin embargo ni con rezos Salieri lograba poner una nota en el pentagrama.

Un genio sin mecenas y muchos excesos, por otro lado un repulsivo y obstuso compositor de la corte. De Salieri aprendí que puedes tener o ser uno, cuando sientas envidia alejate y cuando sientas regocijo quédate.

Domingos de película, Amadeus parte uno

Se acerca sigilosa, detrás de una suave tos, bajo los fríos de la mañana temprana, por  la canilla del agua congelada, en el vaso a medio tomar con vino de unas noches pasadas, sobre la tierra y en el aire, entre el polvo de viejas partituras, cuando menos los sientes, cuando menos lo piensas, en ese descuido de salir descalzo al baño y en esas salas llenas de antiguos seres.

INTRO

Las notas se sucedían como espasmos
[de buena crianza las albergaba en mi frente]
Con la fiebre rodeando mi cuerpo llano
[unía sus ideas de violines diestros y voces altas]
Mis manos dictaban el ritmo de la muerte.

Cornos infernales y oboes cenitales
[a dónde irá a parar esta beldad musical]
Timbales y trompetas acudan a este llamado
[no acallen sus golpes con medicina]
La algarabía confunde sus reales intenciones.

Atacan con sus cuerdas afiebradas de notas
[no hay paréntesis que salve este lobo caminante]
Las voces distorsionan su natural guturalidad
[dónde la muerte encontró su propio descanso]
Nada esconde el sable frío y sangriento de la paz.

La conocida quietud es un insecto profano, nos abre la espalda, se incrusta en las palmas de las manos, recorre nuestra mente y de forma despiadada no roba toda intención de altura, de imaginación, de solemne inspiración. Perfora y llena de aires nuestros ojos, afila sus garras y abre lo boca con abulia desmesurada, no deja célula tranquila y sin embargo las duerme, enceguece la circulación sanguínea y sobrevive mientras crees estar disfrutando ese inquietante sosiego de muerte.

Domingo de Pink Floyd – San Tropez

 https://youtu.be/Cv5uuhkS4j8

La vista es hermosa desde acá,
puedes ver la playa y sus regalos,
el viento, las olas y las banderas rojas,
un fin de semana parece poco.

Corren los años setenta
– te puedes bañar de noche –
la bohemia viene a descansar
– te llamarán “palomita blanca” –
huyen de la ciudad y para sorpresa
– los polizontes aman el mar. –

Puedes caminar por el malecón
– aunque nunca le llamas así –
ver como se quedan a acampar
– para nosotros será un paseo –
aquí el garbo se ahoga de tristeza.

Desde entonces nada es igual
– el glamour se fue a Viña –
– algo se quedó en Algarrobo –
en los balnearios del litoral
comes pollo asado con algo de arena,
el huevo duro con sal,
el pan de huevo y las palmeras,
los demás embelecos fuera.

Los veleros nunca llegaron a buen puerto,
acá la vida citadina, se comió Cartagena
a secas, porque nada tiene que ver
con la otra ubicada más al norte.

Antes de Instagram – Herman Leonard

Feliz sábado para todos, incluso a los que duermen e incluso a los que hacen ejercicios y no alcanzarán a leer. Herman Leonard es un fotógrafo dedicado a retratar a los músicos del jazz. Les recuerdo que las frases al pie de cada fotografía pertenecen a mi inspiración.

Encontrarán más información en su página web.

http://hermanleonard.com/

Johnny Hodges by Herman Leonard, París 1955

Cuando la música es esa bocanada de inspiración y una vez en el aire es adición.


Nat King Cole by Herman Leonard, NYC 1949

Con una sonrisa al principio y final de cada actuación la música sabe a la razón de la felicidad.


Miles Davis by Herman Leonard, Montreux 1991

Mil gotas de sudor junto a miles de notas musicales y el aplauso, parecen ser la droga de la vida.


Art Tatum by Herman Leonard, Los Ángeles 1955

Lo que un hombre necesita es la fe en su música.

Costilla

Música de Hans Zimmer para la película Interestellar.

Princeton University Ballet

Coreografía de Veronica Edwards

“La mujer proviene de la costilla del hombre.”

Tímida

una promesa dormida
un pensamiento por crearse
miles de preguntas en gestación
miles de pasos sin dar.

No es la sombra

Está ahí
sin saber a dónde ir
intuye / huele / escalofríos
la costilla respira
los sextos sentidos.

Levanta tu mirada

Ahora las respuestas
hacen una enciclopedia
sus dedos adiestrados
tuercen nuestra realidad
– es suya la pregunta –
la vida se hizo mujer.

Entonces anda

Haz el camino del hombre
guía / conduce / crea
con el universo aliado
las estrellas brillan cada noche
fugaz / deseo / sean
sal del hombre para apoyarlo
para ser protegida
nunca herida.

La daga

Llegan al templo
huestes / hordas / vulgo
la sed de la carne afilada
nada sacia a su paso
la mujer blande su cuerpo
esquiva solo el aire,
recibe
noble,
acude
al silencio,
la gota riega la tierra
– multiplicados los sin sentidos –
cruz / penitencia / evidencia
una mordaza de siglos
rompe el letargo,
ve / vuela / vive.

El sueño

Una cúpula
esa esfera de dos
comparten el mismo espacio
unir / respirar / ser verbo
ambos sostienen
manos / pies / corazón
eslabón de un sueño
abrazo de almas iguales
un salto interior
un apoyo exterior
inicia
devela
sugiere
invita
la danza completa
la unidad básica
la necesidad eterna
la vida nace con amor.

Un hombre

Un hombre y  consecuencias, ¡¡ eso es un hombre!!, encender un cigarro y dejar esa estela de humo y sudor, no mirar atrás cuando el pasado se esfuma en tu boca, olvidar lo que no merece ser recordado, ¡¡eso es un hombre!!

Entonces creces con la frente firme ante el sol ¡¡eso es un hombre!!, comienzas a rodar entre cantinas y piernas suaves, sin pudor, las besas y luego te vistes, el dinero cae con tristeza y tu una roca,
caminas con la tarde a tus espaldas y piensas ¡¡eso es un hombre!!

La vida es un cerillo cuando eres pequeño, enciende con fuerza,
para después se convierte en un cigarrillo, te consumes en ella
sin embargo en la adultez, solo queda el filtro si eras de los precavidos
un hedor rodea tu existencia, los pecados son tu alquitrán, tu nicotina.

Mamá, dónde estás, por qué no me golpeaste como papá ¡¡ese es un hombre!! te digo madre voy a necesitar un buena bofetada como las que recibiste, por Dios que tiene suerte ese hombre del cual llevo su apellido, te digo madre ahora el muy afortunado duerme bajo seis pies de tierra.