Las aventuras de Rústica y Puntilloso, octava parte

La cena es un rito, antes, durante y después…

Corro al baño a lavar mis manos, a pasar el jabón entre los dedos y a secar profusamente, voy al refrigerador por restos del almuerzo y sé que ella preparará verduras, onda light, onda espiritual y onda nutritiva. Entonces pregunto ¡¡ y la carne, las milanesas !! desde la sala, especificamente desde el sofá una risa inunda mis orejitas.

Camino de a poco hasta llegar a ella y el verdor de sus ojos refresca mi hambre, la beso y doy por superado la falta de carne, como pez, como amor, se desliza en mi boca, sus besos proveen de más ganas y la cena se hará entre nosotros con paz y algo de música y algo descalza de mi adorada Rústica.

Continuará…

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Las aventuras de Rústica y Puntilloso, sexta parte

Aún de paseo

Están en las flores, en el rocío, en el tallo verde de amor y en todos los colores.

Rústica enseña los pasos del “cuarteto” él la sigue no más, se deja llevar, es casi un Rústico a veces, cuando el amor toma sus flacas piernas y mueve el esqueleto por completo, Puntilloso no sabe las canciones típicas del baile preferido de Rústica pero hace una imitación trucha, ahí ella ríe a mares y ambos son felices como siempre pero más.

Agotados se tienden en la manta, ella obedece los cuidados Puntillosos sobre los excesos de humedad para el cuerpo, buscan en la libreta poemas sin terminar, pero Rústica quiere atraparlo en sus brazos y él se deja seducir por el amor. improvisa un verso entre besos y mordidas, entre risas y cosquillas.

– Te amo Rústica
porque me amas Puntillsoso –

– Te amo única
porque me amas loco –

– Te amo música
porque me amas melodioso –

– Te amo lúdica
porque me amas gozo –

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, quinta parte

Salida de paseo

Rústica piensa en el sol, el aire libre, caminar descalza sobre el pasto fresco y húmedo, ella dice ser muy relajante, pega un mirada a Puntilloso y con sus ojazos le convence de inmediato, él toma su libreta, encaja unos buenos lentes oscuros, le gusta el sol también pero poco. sonríe, no tiene escapatoria.

Toman el camino amarillo y juegan a cantar en inglés (ella ríe más fuerte) Puntilloso se anima y ríe, de verdad, del alma, Rustica es feliz poniendo su cabeza en el pecho de su amor, siente su corazón latir fuerte, ambos se sanan caminando, siendo ellos, diferentes y enamorados.

Llegan a un plaza y el viento anuncia un día agradable, Puntilloso toma una manta y la deposita en el pasto, Rústica rauda descalza sus pies y sale a caminar, a conversar con la flores, él la mira y hace un verso entre la hermosura de las flores y la mirada de amor de su Rústica.

Ella lo besa, lo sonroja, lo hace vibrar, ambos pueden volar en ese instante, entre nubes y aves.

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, cuarta parte

Mientras Rústica busca el viento para desordenar su cabello, Puntilloso peina las “ies” antes que los puntos vayan a parar a los álamos como cierta pelota de rugby (historia para otro relato).

Como soldaditos de plomo en batalla caen las comas y por más que Puntilloso intenta detenerlas no hay caso. Rústica pasa descalza y se clava un paréntesis cuadrado que yace desmayado patas arriba. Ambos ríen, Puntilloso recoje el descalabro y arma un puzzle para Rústica, ella hace sopa de letras para almorzar.

Luego viene un merecido descanso en el sofá, ella acomoda su cabeza en las piernas de Puntilloso, ella escucha atentamente poemas sobre una historia de amor y una lágrima corre en ambos rostros, si algo tienen en común son las historias de amor desde un domingo y un viernes.

Secan sus lágrimas con besos y ella desordena las palabras en la boca de Puntilloso, Rústica sabe enloquecerlo con tímidos besos y grandes ojos. Él vuela por los aires, tan liviano ese sentir, tan emocionante vivir al lado de una mujer única de pantalones campana y risa a carcajadas.

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, tercera parte

Desayuno versión Puntilloso

Ella se despierta en la mañana y admira a Puntilloso, comienza a besar desde la frente hasta bajo la barbilla, él despierta sobresaltado y piensa, ” ya no tendré que lavarme la cara “.

Puntilloso despierto calza sus zapatillas, no es capaz de tocar la alfombra ni con la punta de los pies, Rústica duerme sedada por los besos que recién dió.

Él goza con el sonido de las tazas y ordena el servicio, cucharita, tenedor y cuchillo según corresponda, después de la biblia el manual de Carreño es imprescindible, aunque viene incorporado en su alma puntillosa.

Rústica siente el olor de las facturas dulces y saladas, el aroma del mate cebado y descalza camina por el pasillo hacia la cocina, ve a Puntilloso y le dice, “y ahora qué hacemos” él de todos los tonos rojos ¡¡Pónele!!.

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, segunda parte

Desayuno según su versión…

Ella despierta y lo busca con la mirada; saberlo a su lado es todo lo que necesita para comenzar cada día. Él aún duerme, y ella no se cansa de respirar su paz. Suavemente besa sus ojos, sus tantos lunares y ese en especial que la enloquece (el que está a un paso de su boca).
Pierde la noción del tiempo cuando es él su mundo, porque así se eligieron, desde que se vieron…
desde siempre… según ella.
Descalza encamina hacia la cocina
La pava le guiña el ojo y comienza a rechinar; el mate se prepara, hacen pila las tostadas y aplauden el dulce de leche y la mermelada para ser los elegidos al salir de la heladera.
Ella suspira, sonríe por el sabor de su amado que aún inunda su boca.
La radio mira de reojo.. y lanza un gritito de felicidad cuando comienza a sonar; el dial donde siempre y a bailar!
El sonido de la música y el olorcito a tostadas lo despiertan…
Calza sus pantuflas y se peina con los dedos como acto reflejo para despabilarse
Llega a la cocina y la mira
Una tocesita anuncia su llegada…
La mira
Ella le sonríe
El suspira
Ella le dice
Y mi chas chas?

Continuará…

Navegantes

El tema elegido corresponde a una banda de Islandia llamada Sigur Rós y es una de mis preferidas.

https://youtu.be/UXfIQNckyb4

El horizonte frío nos besaba las mejillas, se partían las manos de apretadas entre si y el mar mojaba todo.

El alma conocía los dolores pasados y rogaba por paz, lograba mantenernos cohesionados al cuerpo, a la embarcación estábamos condenados.

Se recogía la soga [la tierra firme nos extraña]

Elevando velas [sucia calidez del prado verde]

El viento nos ama [afiatado a sus ramas un árbol]

Partíamos a la muerte [nos recuerda en iniciales]

Los peces no sabían de esa suerte. [la muerte si]

En la hundida noche de sal, viento y soledad, todo nos anuda a las almas y sus hilos dorados, somos la nimiedad hecha carne y miedo.

“Hombre al agua” todos dejan botas en cubierta, nadie olvida su alma, cruza frontera entre el aire, sumergiéndose con la oscuridad turquesa y gélida del mar.

Lo vimos perdiéndose entre “remolinos” feliz, parecía ir a un lugar esperado y buscado por su alma, él no caía al fondo, llegaba a casa.

Había salido hace años, cuando nació y ahora recordó su raíz de arena y mar, podía respirar tan libremente, su alma de humano nos dejó apenas se lanzó a vivir.

Historia de amor, la mañana sabe, diez de Enero


La mañana sabe a uvas en su boca,

un gajo deshaciéndose en mis labios,

puedo aprietar en un beso el jugo

sabor a melón calameño y beberla.
Mi boca devoraba esa frutilla por labios,

rajadas en medio para deleite

de esta lengua deseosa de más,

esa sensación de dulce y ácido al morder.
El sol de esa mañana sólo endulzaba más,

sus labios derritiéndose en los míos,

éramos duraznos en almíbar,

nos abríamos al sabor de los besos.
Aprendimos juntos a pedir de boca,

nos reconocemos desde ese día

en el hambre de devoranos más,

una historia de amor acaba de comenzar.

Notas sobre un papel

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No puedo escribir sobre personas sin conocer, inventar historias es distinto, los personajes están ahí, de vagos algunas veces y la mayoría madurando sus papeles, escondidos, estudiando, quieren ser el principal, el eterno, los que cierran el telón y aparte de las flores, dan que hablar, las personas, las reales, esas son su mejor manera de viajar, es a este punto al que quería llegar.

Cortázar dijo sobre los relojes algo así, aunque esto hacía referencia a un solo tipo de reloj, los a cuerda, y es que cuando te reglan un reloj es al revés, al reloj le regalan un ser humano, que lo mire en cada momento, y le de cuerda, lo guarde y cuide, haga sus aseos y cada tanto llevar al mecánico de relojes para sus mantenciones,

Entonces la pregunta es para ustedes lectores, nosotros los personajes cuántas veces al día pasamos por sus mentes u ocupamos parte de vuestro tiempo para que nos recreen y se diviertan recordando lo que hacíamos en tal capítulo o lo mal que éramos con otro personaje, cuántas vidas hemos vivido gracias a sus respaldo de PDF de cierto libro que por lo lejano no podías hacer llegar a tus manos y aún así nos visitan y piensan, tratan de educar sus mentes para ser como nosotros, tanto en lo osado, torpes o sexys, cuánta postura loca anda por el mundo divagando queriendo ser como nosotros, y eso nos halaga de sobremanera, pero amigos, simples mortales, ustedes jamás serán eternos, hasta los héroes de sus películas favoritas envejecen y re hacen algunas para darle la potencia que tenían los antiguos celuloides, con toda la era digital y sin embargo, el fracaso es rotundo, en sus mentes somos jóvenes, apuestos, atrevidos, insaciables y hasta socialmente inadaptados, pero somos y ustedes no pueden sernos, pueden ir a la cárcel por dárselas de Lecter o algún tipo desquiciado menos violente psicológicamente.

No quería arruinarles la tarde, la noche, el trasnoche o alguna escapada a libros por leer, no se crean por ahí que somos enemigos suyos y menos que esto es una especie de amenaza o advertencia, que aquí no corren los sindicatos de guionistas, de actores de segunda, de los dobles de riesgos y menos de algún recalcitrante sociedad de autores ególatras, sólo son ideas de este tipo delante del notebook, con los pies helados delirando con ser el descubridor del agua tibia y este bosquejo introductorio al libro que jamás le pedirán haga un prólogo, porque de libro propio ni hablar, como será que ni se atreve a hacerse Amazon si hasta yo podría pero claro, soy un mero interlocutor entre los libros cerrados y los que abrieron sus mentes y desfloraron tanta materia gris, que si alguna vez había poca, gracias a estos libros y los otros, los por leer, ustedes son grandes eruditos, de todas las posiciones del yo narrativo y ese no soy yo.

Bueno, creo que hasta aquí llega este monologo, espero lo hayan disfrutado y cualquier cosa si a esta entrada le va bien, puedo hasta volver y me hago el gracioso con ustedes, millón de ojos parlanchines y locos, denle like a este pobre a ver si le suben el autosestima, pues a lo único que se sube es a un automóvil y ni siquiera es de él, ya chao chicos, verán que este tipo me tiene paciencia y es porque digo cosas que no atreve, las piensa, las piensa y en eso se queda, chao.

He vuelto, recién caigo en cuentas que estos tipos de la página virtual de ventas de libros y otros negocios no tuvieron mejor idea que autoproclamarse el Amazonas literario, o será porque todos los árboles destruidos para hacer hojas, van a parar a sus estanterías y luego llegan a sus casas, piensen mejor donde compran un libro o el mal menor y seguimos siendo todos virtuales y así nos borramos de un solo delete y ya, sonó duro eso, pero creo que esa es la vida acá, entre bytes y computadoras.

Marte

satélites de Júpiter

VIERNES CREATIVO

Tomando la posta de Silvia desde su maravilloso y diverso blog, con una imaginación a toda prueba me sumo a la idea del “viernes creativo”. He aquí mi aporte. 

Las lunas de Marte

Marte era un chico muy especial dentro de sus hermanos, el segundo de los menores, el más peleador y siempre lucía irritado, sus hermanos le decían “rojito” a espaldas de él y aunque nunca se mofaban porque se querían entre todos. Venus era mayor por poco y siempre lo contenía, no lograba apaciguar del todo, sin embargo, quedaba más tolerante antes los demás.

Mercurio el menor de todo lo admiraba, todo ese ímpetu alentaba siempre al enano, “curio” entre ellos. Júpiter no participaba de esas niñerías, junto a Saturno, Urano y Neptuno pertenecían a la selección del sistema y Marte se sentía relegado, le faltaban años luz para entrar en las eliminatorias. Además cada tanto aparece uno que otro queriendo ser más que ellos, recuerdan a Plutón, bueno, en este cuento no va, sólo lo nombramos para evitar problemas con los científicos.

Marte se preparaba desde pequeño para pertenecer a las grandes ligas y nadie lo desechaba, pero falto de experiencia era sólo un buen prospecto, se irritaba cuando el padre Sol lo detenía en sus intentos de arrancar de casa y volar en busca de nueva orbitas, conocer estrellas mayores, quásares y alguna enana para su hermano.

Cierto día de lejos divisó las fanáticas de su hermano Júpiter y tuvo el coraje de preguntar a los otros hermanos los nombres de las chicas satélites. Se reían siempre de “rojito” pero al verlo serio, dieron una lista con las lunáticas. — Toma, ahí tienes sus nombres, Adrastea, Amaltea, Europa, Leda, Himalia, Lisitea, Elara, Ananke, Carm y Pasifae.

Europa le sonaba a conquista, a batalla, a sangre y revueltas, para Marte sería una epopeya grandiosa y sólo comparada con ser parte del equipo solar, conocer sus excentricidades, encontrarse cara a cara en una de esas vueltas de la vida, doblar el sistema creando su propia orbita y ser satélite eterno de ella, viajar a donde sugieran las corrientes magnéticas o ver juntos auroras gamma, conocer de lejos la materia oscura y tal vez en miles de años, desintegrarse para dar paso a nuevos sistemas de vida.

Todo eso lo soñaba un chico recostado en su cama mirando a través de la ventana, en ese infinito cielo plagado de fascinantes historias y haría realidad más adelante cuando fuera escritor de ciencia ficción, su anhelo desde que tuvo consciencia de ser parte de un todo tan grande como el universo.