Aún por comenzar…(IV)

Moebius

absolutely beginners

Llegó el ser sin tierra, porque reclamaba nuestra galaxia posesión. Enviaba tropas, hordas de guerreros, morían mil para luego aparecer en la densidad del cielo, vomitaba destellos láser cuando quebraba las capas de humo y gases, atravesaban naves con cientos de miles, lo único que hacían los nuevos eran tomar el arma del caído y el estanque de reserva de oxígeno.

Cuando al final salían, rendidos de tanto rastrojear víveres en sus naves sin nada para comer, era posible verles entrar a nuestros palacios, con el olfato difuso a buscar cual animal desahuciado, comida, agua y en su desesperación llegaban a los hangares, bebían todo el alcohol en destilado, el mismo usado en nuestras naves intergalácticas como combustible.

Quedaban tendidos por horas, algunos no alcanzaban a reponer sus estanques, otros devolvían lo bebido sin tiempo de reacción para sacar el casco, literalmente ahogados, pero nosotros preferíamos escondernos en las rocas, en la soledad de un satélite olvidado y evitar contagiar nuestra cultura de paz.

Ustedes se preguntarán por qué morían, estos invasores estaban atrasados en siglos de tecnología, de adaptación genética, de orientación en sistemas de navegación, entender coordenadas tridimensionales, sus naves, sus armas. Todo parecía comprado de contrabando en armerías clandestinas, en sistemas de estrellas muertas, en fin, un infinito error de cálculos tiempo-espacio.

Partían desde sus bases años luz y cuando lograban acercarse a los extremos de la espiral, gracias a los famosos hoyos de gusanos, los reclutas principiantes ya tenían veinte años más en sus cuerpos y mentes, por preparados nadie podía objetar sus capacidades, sin embargo, perdían masa muscular, la noción del tiempo real que había pasado por su fisiología

Llegaban con almacigos en sus panzas y brotaba por la boca el hambre, con la mirada atrasada de estrellas muertas y pasadas por los fondos ciegos de las galaxias, con la barba encriptada y sin clave de acceso, con ganas de celebrar la llegada y la muerte, pero además con la incertidumbre de los vencedores sin pueblo sometido, sin adversario temible, sin restos de lucha, sin el hedor de la sangre y sin aves de carroña.

Andaban en sus trajes espaciales sin saber a qué huele la victoria, ese dulzor picante en la garganta cuando tragas más anhidrido carbónico , y si el viento elevaba sus banderas en dirección a la muerte, acaso el cielo partía estrellas en otras galaxias por el deshonor certero y nos cobijaba su luz para volver a ocultarnos entre los gases de volcanes y la termia nos permitía ser invisibles de sus máquinas modernas, ruidosamente pulsantes.

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Dónde estás Lilith

 

Lilith, oil on canvas by John Collier, 1887

Esta imagen pertenece al artista británico John Collier y es una de tantas obras de su creación con enfoque histórico-teológico. Sabrán lo atrevido de mis letras y nuevamente tuve la osadía de escribir acerca de esta mujer, en cierto modo no sabemos de su real existencia y aún así sostengo que toda mujer puede ser quien así sienta vivir en forma plena.

El archivo adjunto es un formato PDF el cual contiene mis ideas, una historia casual y una reflexión algo poética, gracias de antemano a quienes descarguen y lean, ojalá comenten para saber de sus sentimientos.

Dónde estás Lilith

Lilith ( II )

Salí en busca de la mujer que deseaba
afuera el sol, el frío y aún era temprano
fumo y delirio con el humo del “cigarro”
llega la noche con hielo y una bofetada.

Entro y de inmediato me dirijo a la barra,
un wisky raudo ya tengo en mi mano
el consumo es ley dicen los paisanos
la oscuridad abrirá billeteras y ganas.

Aparecen las primeras, las embriagadas,
nadie las desea, pero ellas vieron dinero,
eso brilla en cualquier bolsillo pagano
la vieja guardia, también las alocadas.

Lo mejor está por venir, Lilith iluminada,
sus ojos luces de verano pero lejano
te hacen olvidar el lugar infrahumano,
aunque no puedas tocar su piel anhelada.

Aún por comenzar…(II)

Moebius – La Caja

Recibíamos presentes de los confines del universo y siempre iban a parar a las bodegas siderales, algunos regalos no llegaban a destino y terminaban colgados en salas, comedores, estudios y habitaciones personales. Nadie creía importante quedarse con objetos o baratijas, al final los señores de la fe repartían a todos pedacitos inútiles.

Pero nadie se detuvo a pensar por qué una caja tan grande y repleta de dulces sería de agrado para los fieles, así fue, inevitable, la voz esparció la noticia como río en deshielo de primavera, tan fría y revoltosa. Fuimos incapaces de detenerlos, cajas había en toda la galaxia y la droga de estos dulces enloquecía diezmando voluntades.

Pronto seríamos animales de barrigas ostentosas, perdidos en busca del ombligo, de la razón, del desazón y hambrientos por más veneno dulce y recalcitrante. En cada inicio de ciclo las cajas eran esperadas y aunque nos abasteciamos de buenos alimentos, estas últimas provocaban batallas del fin del mundo, desde ya irreconocible actitud del Moebiunez, por muy galáctico que fuera.

Aún por comenzar…(I)

Moebius – Diosa

Era bella y adornaba cada rincón de la galaxia. Las plegarias duraban días y a veces semanas, planetas explotaban fuera del espiral y nuestros enemigos aplacados solamente por la fe, no se daban cuenta del ataque, hipnóticas ondas de cánticos adormecían egos nadie lograba repeler esta forma de ataque y defensa.

La paz reinaba y todos acudían a orar por ella. Sus milagros cruzaban como rayos de voces y nadie quedaba ajeno a las posibilidades de extender ese sosiego forzado. Muchos consejos galácticos aprobaban afiliarse a esta nueva religión de paz y destrucción, así lograban no ser desintegrados y también guiar la fe en su propio beneficio.

Luego la oscuridad comenzó a vibrar entre nosotros, cada ser era refugio y hogar para esa sombra despegada de nuestras almas, tal cual y sin advertir éramos nosotros mismos, la dualidad negativa emergiendo y apartándonos de la fe.

A la Diosa.

Fuiste ríos, llanto de cielo y luz eterna,

desafíamos cada estrella

hasta tu llegada,

hoy te devolvemos el poder

otrora lago de fe y oración.

Aún quedan pósters con partes de las máximas de la Diosa y ahora parecen poemas tristes, vacíos, sin vitalidad, faciles de olvidar y con ello arrancar todo vestigio de la pureza de nuestra fuerza mágica, esa misma que nos había salvado mil estrellas antes, ahora nos despojaba y replegaba a un alegato de locura masiva, genuinos hipócritas venidos a más, sin poder de autoconvencimiento.

Aún por comenzar…

Moebius

Esta historia aún no empieza y debo contarles más menos por dónde y hacia dónde va.

Vivíamos felices en nuestra estrella, no la de la caja por supuesto, eso es un souvenir que venden como recuerdo, imaginen, toda nuestra vida en una caja. O sea no tienen idea de lo que éramos capaces de hacer con sólo pensar.

Moebius

Pero nos descubrieron, las piedras arcanas y la legión del destino originó nuestra desgracia celestial, tal cual, cayó el cielo y arrancamos hacia las profundidades de los mil mares, nadie podía llegar ahí, sin embargo, nunca ceden aún con advertencias.

Moebius

Luego de eso, no hubo lugar donde escondernos, hasta las sombras se alejaban de nosotros, entienden a qué me refiero, sin darnos cuenta éramos cazados pero nunca exhibidos, la persecución tuvo fecha de inicio pero nunca, nunca de termino.

Fue tan violento que nos delatábamos entre los pocos sobrevivientes, era inconcebible después de centurias y haber sido miles de millones ahora nómadas formábamos clanes para encubrir nuestras antiguas alianzas con el mar, el bosque y las montañas.

Moebius

Al final de esta primera etapa de aniquilación nos volvimos artistas en distintas disciplinas y viajábamos con el objetivo de sobrevivir, de dejar la mente en otra parte, en el cuerpo dolía todo lo parecido a recuerdos.

Algunos portábamos belleza sin igual y eso nos daba ciertas garantías, de vez en cuando caíamos en la mirada obscena y recibíamos a cambio algo de libertad, asquerosa forma de mirar las lunas septentrionales y llorar estrellas para el frío de sus deseos.

Continuará…

Laguna

Photography by Finch Linden

El reflejo sincero del agua
esculpe sombras
donde el alma no se haya.

Escribe con los dedos
repeticiones en ondas acumulables
y vagas.

Sobre todo cuando nada
interrumpe la grácil comunicación
de lo obvio.

Lo perverso del espejo de agua
no está en admitir lo que no se ve,
más bien persiste.

Quiera usted osar romper
el reflejo de su alter ego
y la idolatría de sus entrañas.

¿ Dónde están las flores ?

Dónde están cuando más las necesito,
en un beso urgido de vida
o en la comisura de tu corazón,
acaso en los bordes de tu alma.

Dónde están tus labios,
apurados con las horas
deberé correr el velo del día,
tomar tu cara con ambas manos,
y morder el rojo de tus pétalos.

Dónde están las flores,
por más desnuda en tu cama
explore el sentido del origen
y vuelva desde tu sexo,
hasta tu rostro húmedo de amor.

Dónde estamos,
en la frontera de un parque
entre el carmín natural y fragante,
o en el magenta de una camisa
un hermoso viernes en Santa Ana.

Poema de sábado 09-06 (III)

El cielo se prepara aún de día y agita su pecho florido de estrellas por nosotros, entonces quieres ver el espectáculo de luces y fuego.

Te pones mirando hacia el infinito, apoyo tu espalda con mi cuerpo, tu corres montada en locura y sientes el resplandor cuando cabalgas.

Te abres más,

Eres luz

Un ritmo sin fin

El sol nos visita también.

Las estrellas gimen cada vez más fuerte y somos coro al unisono, siento el estallido dentro y llueven en tu pecho, en tu vientre, en tu sexo.

La caída es estrepitosa, nos desbarata, nos embargo el corazón, enmudece hasta el alma ese instante único y nos une más, desde dentro, desde el amor.