Antes de Instagram, Jan Saudek

Felices fiestas para todo el mundo bloguero, siguiendo con mi entrada de sábado dedicada a un reconocido fotógrafo erótico, y en mi incesante búsqueda y aprendizaje, tengo el honor de presentar a  Jan Saudek de origen checo, sufrió las penurias de muchos por ser de familia judía, sin embargo sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, junto a su hermano y padre. Desde ya anticipo el tratamiento a las imágenes es crudo, grotesco, los ambientes propicios y el uso del color exagerado, justamente para provocar a ciertas realidades.

Los textos al pie de cada imagen son de mi autoría

 

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“Extravagante son los sentimientos con tanto color encima.”

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“Mamá cuida de mi, no soy tu madre, somos gemelas.”

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“Esculpe un deseo con tu boca, házme a imagen y semejanza de tus deseos.”

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“El amor es un niño observándonos desde alguna ventana en el futuro.”

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“Yo la quería desnuda y ella supo imaginarse húmeda.”

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“Enciéndete le dije, prefirió hacerlo con lo demás.”

Ciertamente esta vez me excedí con la cantidad de imágenes, deben reconocer en este artista de la fotografía su búsqueda más allá de los  o las modelos a trabajar, construye ambientes sórdidos la mayoría de las veces completamente desoladores, siempre he dicho y reitero esta vez, soy aprendiz de muchas cosas y puedo tener hasta mal gusto, sin embargo, eso no quitará mi apetito por conocer el mundo a través de los ojos de otros. La fotografía es otro tipo de libro a leer y aprender de sus historias.

102…

Nadie me invitó a esta fiesta,

ni la vida, ni la tierra,

llegué sin grandezas,

de ahora en adelante seré una piedra,

ni un sijo que escribe,

ni una Parra que recuerden.

Nica quiero concejales en mi casa,

para eso tengo mi perro,

Hans Ehrmann sabio,

da consejos cuando ladra,

también “cuando calla porque

nunca está ausente.”

Normandia y el día D

ya no sé cuando cumpliré

los ciento y tres,

me quedo mejor callado,

regando mis ojos con poemas,

antipoemas para ser exactos,

no vaya a ser que me pille,

ustedes saben, el de arriba.

Pa’ todos los lectores, no se pierdan,

conmigo no hay alabanzas certeras,

tampoco cartas de contrabando,

ya casi ni leo si no es de memoria

y de lo que me acuerdo, además,

quién llega a los ciento dos cuerdo.

Rabioso nunca, contemplativo siempre,

los ojos del alma siempre quieren ver

la trastienda de la vida y sacar flores

desde la chistera de los años, tengo mis trucos,

ustedes todos que los saben, vengan cuando quieran,

total no los atenderé, sólo a Paula.

Navegantes

El tema elegido corresponde a una banda de Islandia llamada Sigur Rós y es una de mis preferidas.

https://youtu.be/UXfIQNckyb4

El horizonte frío nos besaba las mejillas, se partían las manos de apretadas entre si y el mar mojaba todo.

El alma conocía los dolores pasados y rogaba por paz, lograba mantenernos cohesionados al cuerpo, a la embarcación estábamos condenados.

Se recogía la soga [la tierra firme nos extraña]

Elevando velas [sucia calidez del prado verde]

El viento nos ama [afiatado a sus ramas un árbol]

Partíamos a la muerte [nos recuerda en iniciales]

Los peces no sabían de esa suerte. [la muerte si]

En la hundida noche de sal, viento y soledad, todo nos anuda a las almas y sus hilos dorados, somos la nimiedad hecha carne y miedo.

“Hombre al agua” todos dejan botas en cubierta, nadie olvida su alma, cruza frontera entre el aire, sumergiéndose con la oscuridad turquesa y gélida del mar.

Lo vimos perdiéndose entre “remolinos” feliz, parecía ir a un lugar esperado y buscado por su alma, él no caía al fondo, llegaba a casa.

Había salido hace años, cuando nació y ahora recordó su raíz de arena y mar, podía respirar tan libremente, su alma de humano nos dejó apenas se lanzó a vivir.

Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Llegar

Artist, Brad Kunkle, #illustration

Huyo de ti en mi,

voy en viaje,

aunque subas por las escaleras,

recorras pasillos,

golpeando puertas

y sepas que estoy,

contestaré después.
Abriré una ventana pequeña

admirando el cielo propio,

contaré estrellas,

hablando con la luna

sobre sueños montados

en fugaces momentos

que brillaron como sus hermanas.
Me vestiré desnuda en un espejo,

algo de afuera siempre entra,

hablaré con la belleza interior,

sobre cosas cargadas con sus voces.
Cuando abra la puerta no te quiero ver,

debo llevarte de amuleto,

el amor es una especie, extinta, quemada,

atrapada por otros, deshojadas margaritas,

un camino llamado vida, desvanece todo.
Dónde estás, no llegan tus rosas,

el perfume de tu alma, no me digas,

tratas de imitar mis pasos,

encerrado quedarás, entimismado,

adentro y sin espejos no podrás verte,

encontrar tus ventanas, tú hablas solo.
Te dejo en tu paz y ese bendito pequeño gigante,

el ego sabrá llenarte de flores sin perfume,

robar años que son segundos en otras conciencias,

morir antes de volver a ser niño.

Historia de amor, de negro, diez de Enero


Vestía de negro y brillaba,

ceñido a sus piernas el color,

podía flotar camino al encuentro

su sonrisa era el sol “in advance.”
Apenas entró al vehículo

con los violines de Martynov,

podía sentir el “Come In”

un beso nos dio la bienvenida.
Apagué el car stereo y su acento

convulsionó mis ojos, aún pequeños,

saltaban queriendo salir del impacto,

la besé como nunca pensé hacerlo.
Diez de Enero en su boca es un beso

tan largo como los días anteriores,

como los días venideros, como ella,

entre mis brazos aquel único día.

Historia de amor, la mañana, diez de Enero


La mañana tenía aromas de su boca,

[era mirar un beso descubierto]

fresca, desconocida y hambrienta.

[una brisa confundía mi lengua]
El sol abufandado de edificios

[se enredaba entre el concreto del pavimento]

nos miraba de rebote por los ventanales.

[nuestros besos eran la rosa cromática]
Sus ojos eran otra boca, dulce vidriera

[yo vi correr en el fondo la alegría]

de espasmos y llantos, olía a amor.

[latía todo entre su lengua de amor]
Nos besamos y ahí supimos de suspiros

[aprender el sabor de la mañana]

ese devenir de los orgasmos del alma.

[reconocernos parte del otro, toda la boca]

Volar

Yo quería volar sobre ella,
ser la sombra engulléndola
el ave regresando del vacío
con el hambre del cielo,
la quería sola, egoísmo nuestro
abriendo sus alas, sus brazos,
pintar sus pechos con un millón de bocas.

Hacer en su vientre un concierto
al aire libre y arder los maderos,
prendernos fuego a contra viento,
desafinar en las notas risueñas,
ahogar cada tecla en tus caderas,
montar un espectáculo pirotécnico
con el juego de los colores en las manos.

Desnudos, si desnudos, rozarnos,
sentir el pulso hundiendo el letargo,
chuparnos dulces, almíbar de cuerpos
devorados en una cama de algodón,
volver a la adolescencia de los sentidos,
jugar a escondernos en nosotros,
sin contar hasta tres, salir y darnos un beso.

Dibujarnos y rompernos en ese instante,
lanzar acuarela sobre los recuerdos,
ser de oro y plata, fundir los metales
con sus ejes de sangre y volar como antes
cuando éramos ángeles cantando al amor,
soñar que era cierto este sueño sideral,
volver a cerrar los ojos y despertar.

Islandia

image

Nacen donde un pedazo del paraíso
fue vertido sobre el mar color carbón
y las lenguas hambrientas
del hombre del frío.

Unidos a fuerza de las olas de fuego,
de ciertos escollos de la naturaleza
nacieron sus montañas.

En cada hondonada
el agua de los deshielos
forjó ríos de color piedra y musgo.

Nadaban contra el viento
los caprinos y bovinos inocentes,
su carne alimentó a marinos
y el mar dio de comer a la nación.

Pero eso es historia
triste entre sus libros,
sólo huesos quedan
de esas ballenas
de fábricas y faenadoras.

Su mundo se sostiene
en el eco de sus voces
y un Rimur defiende
la cultura de sus próceres.