Las aventuras de Rústica y Puntilloso, séptima parte

Ambos recostados sobre la manta…

Y las nubes tomaron forma de poesía viva, y sonrieron con ellas y las aves bajaron al pasto al sentirnos reír. Rústica pasaba su cabello por la cara de Puntilloso, lo dejaba tomar notas de las hojas cayendo en el pasto y las peleas entre los gorriones (ruiseñor) por restos de ramas para sus nidos, ella sabía que él recoge versos espontáneos cuando la naturaleza hace su obra, vivir y darnos vida. Respirar bajo un árbol ha de ser la experiencia más gratificante para un ser humano.

La manzana de la discordia

Rústica siempre trae consigo meriendas naturales, saca su manzana roja y siento el olor dulce al enterrar sus dientes, me queda mirando aún la boca en faena y dejo tirado el lápiz y abro mi boca para rescatar a esa deliciosa fruta, ambos mordemos, ambos reímos y nos miramos con ojos locos y sin poder reír para no soltar la manzana seguimos masticando, hasta llegar al centro, nuevamente nuestros labios, muy húmedos están juntos, dejamos caer el resto y nos besamos.

El sol despide este día

Naranja resplandeciente,
retales de colores
incandescente amarillo,
ensordecedor,
desolador,
abrumador.

Un brillo sin precedentes,
el capítulo final,
desplegados sus rayos,
un zumbido
inunda
el réquiem diurno,
fallecen los colores.

Volvemos a casa, la cena ha de ser otro momento entre Rústica y Puntilloso.

Contiuará…

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Horizonte

La prosperidad del horizonte
está tapiada de luz,
el camino es un tinglado
machihembrado.

Son nubes pintadas al carbón
sin atril, sólo tiempo,
nadie entiende el entramado
duele al armarse.

Cabellera llevada por el viento
verdaderas serpientes (medusa)
a mano alzada por la viga mayor
nadie te espera (aunque parezca)

Cae junto al sol (imaginario)
en el zig zag de tu cabello,
lejos, sentado y resignado,
la figura difuminada.

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, sexta parte

Aún de paseo

Están en las flores, en el rocío, en el tallo verde de amor y en todos los colores.

Rústica enseña los pasos del “cuarteto” él la sigue no más, se deja llevar, es casi un Rústico a veces, cuando el amor toma sus flacas piernas y mueve el esqueleto por completo, Puntilloso no sabe las canciones típicas del baile preferido de Rústica pero hace una imitación trucha, ahí ella ríe a mares y ambos son felices como siempre pero más.

Agotados se tienden en la manta, ella obedece los cuidados Puntillosos sobre los excesos de humedad para el cuerpo, buscan en la libreta poemas sin terminar, pero Rústica quiere atraparlo en sus brazos y él se deja seducir por el amor. improvisa un verso entre besos y mordidas, entre risas y cosquillas.

– Te amo Rústica
porque me amas Puntillsoso –

– Te amo única
porque me amas loco –

– Te amo música
porque me amas melodioso –

– Te amo lúdica
porque me amas gozo –

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, quinta parte

Salida de paseo

Rústica piensa en el sol, el aire libre, caminar descalza sobre el pasto fresco y húmedo, ella dice ser muy relajante, pega un mirada a Puntilloso y con sus ojazos le convence de inmediato, él toma su libreta, encaja unos buenos lentes oscuros, le gusta el sol también pero poco. sonríe, no tiene escapatoria.

Toman el camino amarillo y juegan a cantar en inglés (ella ríe más fuerte) Puntilloso se anima y ríe, de verdad, del alma, Rustica es feliz poniendo su cabeza en el pecho de su amor, siente su corazón latir fuerte, ambos se sanan caminando, siendo ellos, diferentes y enamorados.

Llegan a un plaza y el viento anuncia un día agradable, Puntilloso toma una manta y la deposita en el pasto, Rústica rauda descalza sus pies y sale a caminar, a conversar con la flores, él la mira y hace un verso entre la hermosura de las flores y la mirada de amor de su Rústica.

Ella lo besa, lo sonroja, lo hace vibrar, ambos pueden volar en ese instante, entre nubes y aves.

Continuará…

Costilla

Música de Hans Zimmer para la película Interestellar.

Princeton University Ballet

Coreografía de Veronica Edwards

“La mujer proviene de la costilla del hombre.”

Tímida

una promesa dormida
un pensamiento por crearse
miles de preguntas en gestación
miles de pasos sin dar.

No es la sombra

Está ahí
sin saber a dónde ir
intuye / huele / escalofríos
la costilla respira
los sextos sentidos.

Levanta tu mirada

Ahora las respuestas
hacen una enciclopedia
sus dedos adiestrados
tuercen nuestra realidad
– es suya la pregunta –
la vida se hizo mujer.

Entonces anda

Haz el camino del hombre
guía / conduce / crea
con el universo aliado
las estrellas brillan cada noche
fugaz / deseo / sean
sal del hombre para apoyarlo
para ser protegida
nunca herida.

La daga

Llegan al templo
huestes / hordas / vulgo
la sed de la carne afilada
nada sacia a su paso
la mujer blande su cuerpo
esquiva solo el aire,
recibe
noble,
acude
al silencio,
la gota riega la tierra
– multiplicados los sin sentidos –
cruz / penitencia / evidencia
una mordaza de siglos
rompe el letargo,
ve / vuela / vive.

El sueño

Una cúpula
esa esfera de dos
comparten el mismo espacio
unir / respirar / ser verbo
ambos sostienen
manos / pies / corazón
eslabón de un sueño
abrazo de almas iguales
un salto interior
un apoyo exterior
inicia
devela
sugiere
invita
la danza completa
la unidad básica
la necesidad eterna
la vida nace con amor.

Antes de Instagram – René Burri

Feliz sábado amigos de la poesía en imágenes, hoy y gracias a la página de Tumblr The Elusive Muse presento al fotógrafo suizo René Burri con su mirada en blanco y negro de Argentina.

René Burri – Provincia de Salta Argentina, 1958

La vida de campo está hecha de animales salvajes y una cofradía de solitarios.

René Burri – La Pampa, Estancia Marianita Argentina, 1958

La domadura de bestias convierte al hombre, luego el caballo enseña al gaucho.

René Burri – Estancia Marianita Argentina, 1958

La vida cotidiana en las haciendas parece pintoresca y turística, sin embargo para ellos es su vida.

René Burri – Provincia de Mendoza, estancia CHIRIPA 1958

Donde deja marcas el hombre, también deja parte de si.

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, tercera parte

Desayuno versión Puntilloso

Ella se despierta en la mañana y admira a Puntilloso, comienza a besar desde la frente hasta bajo la barbilla, él despierta sobresaltado y piensa, ” ya no tendré que lavarme la cara “.

Puntilloso despierto calza sus zapatillas, no es capaz de tocar la alfombra ni con la punta de los pies, Rústica duerme sedada por los besos que recién dió.

Él goza con el sonido de las tazas y ordena el servicio, cucharita, tenedor y cuchillo según corresponda, después de la biblia el manual de Carreño es imprescindible, aunque viene incorporado en su alma puntillosa.

Rústica siente el olor de las facturas dulces y saladas, el aroma del mate cebado y descalza camina por el pasillo hacia la cocina, ve a Puntilloso y le dice, “y ahora qué hacemos” él de todos los tonos rojos ¡¡Pónele!!.

Continuará…