La amé

Photography by Fabrizia Milia

Como el pasado amó su espalda,
(gota de silencio arrancada)
rosada por la furia de mis manos,
(obra de un beso, sagrada)
dorada por el sol dentro de la boca,
(ola de mar desparramada)
tierna cuando amanecía con hambre.

Como la paciencia de la tarde,
(arranqué hojas con su nombre)
recorría su piel desde el cuello
(diluyendo mis manos en su piel)
hasta hacer del sol un amuleto,
(luego era parte de ella, todo)
cubrir el tiempo de tu espalda.

Como las horas sin su luz,
(así inventé caminos, instinto)
supe de la caída de mi reino,
(eso me llevó a suplicar, resignación)
la magia era un truco de principiante
(tranquilidad y esperanza,desenfreno)
sin ella emanando de la nada.

Puedo sentirla gemir en mí mente,
(en un laberinto de recuerdos)
divagar en la memoria de su piel,
(el verbo se estremece en la quietud)
ver crecer las ganas de habitar
(un río acaba, desemboca en la nada)
el alma vacía que encierra su espalda.

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Naturaleza

Sentí el viento quebrarse ante el crujir de unas ramas, el roce de las hojas entre sí y esa calidez envolviendo cada paso que daba. Estaba envuelto en una simbiótica sensación.

Encaré el horizonte,
respiré profundo,
me hice parte de,
un ingreso rotundo.

Olía esa excitación de la naturaleza, aroma dulce de la tierra viva a punto de estallar, de florecer, de germinar bajo mis pies. Invitaban a desnudarse y vivir desde el tacto además.

Oía los aullidos silenciosos de la vida agitada, hecha y desecha para su propio placer, para su propio deseo, esa carnal sensación de la salvaje y revolucionaria naturaleza.

Los temblores ascendían por mis piernas, conducían electricidad por mi espalda hacía mis brazos y arremolinándose en mi cabeza, en mi rostro. Sentir ese sudor ardiente, provocando una sed insaciable de vida.

Tus piernas

Amé tus piernas,
ellas me buscaron primero
alzadas como banderas de guerra,
pero la paz estaba cerca.

Me llevaron,
por el recorrido sinuoso
entre sombras chinas,
entre espejos borrosos.

A conocer,
el ir y venir del deseo,
desde la punta de tus pies
hasta el precipicio sutil.

Las profundidades,
son hermosas consecuencias,
esa apertura de aromas,
del alma en colores.

De una mujer,
aprendí que el amor
no es sentarse a esperar,
es más dar, siempre dar.

Mujeres

Las mujeres son mar, madera, perdón y orilla, son reflejo, espejo y sol, son ángel, demonio y Dios, desde la raíz de nuestra existencia hasta los frutos floridos de los colores.

Las mujeres son tanta vida, alegría y nostalgia, además son cuando quieren mil muertes en su cuerpo, el descanso y el sosiego, el sistema solar de nuestros días, un paréntesis y una explosión desde dentro.

Las mujeres son cielo y nuestro artificio, nos encargamos de desordenar mientras comenzamos a morir y sus manos nos traen la paz, la calma y la mirada de madre, cuando deja a su hijo beber la galaxia desde sus pechos.

Las mujeres son vasijas y se rompen en nuestras bocas, en nuestras gargantas y sobreviven aún sabiendo cuantas veces tomaremos sus caderas como premio y sus espaldas serán mapas de nuestros besos, besos que olvidaremos luego.