Historia de amor, su versión, trece de enero



“Nuevamente cuento con las palabras de amor desde su tinta y corazón, gracias mi vida.”

Ese día tus ojos incrédulos giraban en torno a todo, y los nervios te brotaban por todo el cuerpo
Hasta que pudiste fundirte en mis ojos
Y de allí no te despegaste
Se multiplicaron los minutos
La gente que pasaba era solo un fondo de escena
Y fuimos uno en todos los sentidos
Y nos quedo más claro que nunca que ese bendito día en que nos vimos no fue una simple casualidad
No fue un capricho del destino
No fue una paradoja riéndose de nuestro futuro
Fue el futuro eligiéndonos para un nuevo comienzo
Y allí en tus brazos encontré mi hogar, y sé que en mi mirada encontraste tu paz.

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Head – Pablo Picasso, 1946

Una diosa de líneas sinuosas
– advierten sus ojos relevantes –
se parece a la libertad y a Afrodita
– la corona de amor y flores –
hay honestidad en cada pensamiento.

A mano alzada emerge
– el cabello vuela sin aire –
como diría Miguel Ángel
– la redondez de su mirada invita –
solo retiré el exceso de silencio.

Este trazo bendito y loco
– aunque parece pensativa –
dibuja una mujer eterna
– cabila entre tus sugerencias –
única y tangible de papel.

Indicada como la última
– es todo lo que deseas sea –
la esperanza de todas
– un suelo hecho semblanza –
la mujer trascendental.

Pablo Picasso – 1936 Le Sauvetage


“Quién resistirá cuando el arte ataque” Luis Alberto Spinetta

El cuerpo humano es una obra de arte
– se nos resiste el alma a cuajar –
desde su concepción por amor o pasión
– se nos entregan las herramientas –
de ahí la fragilidad misma de la idea
– se nos presenta en todas las órdenes –
viaja por la venas labrando su regocijo.

Las líneas vierten sus colores y mana
– un trazo sin definir evoluciona –
un paraíso inexistente suele aparecer
– cuántas veces más saldrá algo nuevo –
así la historia del arte es un ser humano
– cuantos soñadores sigan existiendo –
se desliza y crea belleza sin precedentes.

La vida del artista
Emigra con sus trabajos

Salva el alma
Auna su cuerpo
Ulula entre reglones
Vivaces colores
Entrega solidez
Tenacidad
Ante la naturaleza humana
Gracia única
Empezar desde el rescate.

Domingo de Pink Floyd – Run like hell

Un domingo tranquilo
– como cualquier día –
lees periódico al desayunar
– el tiempo es letanía –
el aire de calma se rompe
– nada adviertes absorto –
las ventanas explotan
– aturdido por el estruendo –
la puerta vuela de cuajo
– tu rostro se desfigura –
entra el caos legalmente
– las evidencias son nimias –
siente que debes correr
– y no sabes por qué –
te golpean antes de arrancar
– y no sabes por qué –
azotan tu cabeza al suelo
– aún procesas las noticias –
de una patada devuelves el té
– aún tratas de entender –
otra patada y vomitas el pan
– tarde es, logras escuchar –
desaparecen junto con tu paz.

“El mar parece tranquilo cuando las corrientes arrasan con toda su paz”

Historia de amor, cuándo, trece de enero

Cuando nos abrazamos pude sentir el calor del sol permeando mí alma.

Cuando nos besamos las flores eran bañadas de calidez y la fragancia de ellas brotaba desde nuestras bocas.

Cuando nos miramos el mar distante mojaba nuestros pies y sentíamos la fuerza de sus olas subiendo hasta la espalda.

Cuando nos tocábamos la tierra se abría y junto con ella éramos puente vibrando en cada movimiento.

Cuando bailamos hicimos un flashmob y todos repetían nuestros pasos, alegres, urgidos de alzarnos en el aire.

Cuando nos separamos éramos ríos sin querer llegar al mar, sin querer esparcirnos entre la multitud, sin querer partir cada uno a su otra vida.

Desnuda

Ella se desnuda,
[las luces color miel]
la piel recorre kilómetros,
[transitan etéreas el aire]
una vez en mis ojos,
[transforman el deseo]
entra por mis venas.

Ella se desnuda,
[invaden el oro su piel]
sus lunares me desanudan
[la búsqueda incesante]
la imagen perfecta
[Klimt la hubiera hecho arte]
mis rodillas se flectan.

Ella se desnuda
[el piano recita sus pasiones]
las palabras en caravana
[no se detiene porque ella es lejana]
conquistan la osadía
[sus blancas y negras armonía]
de su piel en primavera.

Ella se desnuda
[sus señales color canela]
comunica con silencios
[uno que otro recuerdo de infancia]
los deseos de la sangre
[se refugia en de su piel mi adoración]
los mismos que guardo para ella.

Casi triste

Llegar a casa, encontrar una mujer,
– irreconocible con el tiempo –
estancada en las figuras del pasado
– desgastada relación de dos –
aún vistiendo los ochentas únicos
– paralelismo de pensamientos –
queriendo ser la que ya no es.

El mismo tapiz del sofá
– una piel ajada de tanto ver –
las mismas cortinas a medio filo
– caricias del sol en las tardes –
las lámparas tenues de tan tristes
– todos los días casi muertos al llegar –
como sus besos hechos de nada.

Ir a la cama y amar por el ejercicio,
– ese vacío no logras llenar con sudor –
esforzarse por parecer auténtico
– febril idea que no satisface –
cada roce, cada goce ensayado
– callar cuando amerita el hastío –
simular besos y caricias añejas.

Volver a tu lado de la cama y morir
– hacer de la infinitud martirio –
contarle a los sentidos dónde estás
– tragar y beber la oscura noche –
cuándo perdiste el camino hacia ella
– vomitar al amanecer la tristeza –
habrá vuelta atrás para ser feliz.

Mar, mi mar

Abres los ojos
sientes / respiras / tiemblas
ante la inmensidad,
mirada inquieta
trata / exacerba / inclina
se pierde en el esponjoso horizonte.

El vaivén de las olas
hipnotiza / enceguece / alienta
abre escotillas y permea,
la fragilidad de la embarcación,
no impide su travesía,
proa / babor / estribor / popa
el mástil y el capitán,
se hunden hasta el fondo.

Es bravío el mar y sus insinuaciones
invita / atrapa / abre / espirales
nada del azar está en el mar
locura / desquicio / compenetración
las olas una a una mojan,
quietud antes del descalabro,
crujen / desdoblan / ahogan
un quejido anuncia la desazón.

Quebradas las velas
a merced de la misteriosa
benevolencia infinita
murmullo / confesión / silencio
soñaste que eras uno con el mar
mientras te hundías feliz
victorioso / noble / dichoso
respiras agua y nadas dentro,
esa claridad de la muerte pequeña.