Bruma…

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La paz de su respirar es bruma entrando por la ventana de mi habitación, ese aire húmedo colándose en las sábanas, la escucho y el viento trae cortados los gemidos del alma, la piel yace en pliegues indescriptibles, una lengua nueve se mueve, el sonido es constante, se asemeja al mar en calma, a la arena copulando con el viento y al silencio de tu pecho esperando el gran salto. las vocales una a una esperan la señal, el tilde de tu garganta, ese tono profundo que amarra al cuerpo cuando lo desata, fluyes y no eres espíritu, eres tan material , carne de la carne, embebida, volcada, perdiéndote gota a gota.

Retrocedo el tiempo y vuelvo al silencio, antes en la nada te imaginé semidesnuda en tu cama, con el calor de la noche revolcándose por tus venas, tus manos en plegaria viajaban juntas al encuentro, tus labios húmedos desde antes de la veneración, el alma era un hilo, una soga apretando las alas, esa trenza que enrosca los deseos desde el cuello hasta los tobillos, te retuerces en cada giro, sientes, vibras y sin volar el aire se cola por la dermis, un beso de agua transcurre en tu nuca.

Ahora reaccionas, sientes las hebras y la seda de su estructura parece amarte desde dentro, se enredan con la sangre y envuelven cada órgano, visceral como el odio, dulce como un día de primavera, sincronizas las convulsiones y en cada relajo, tus piernas se extienden y afloran las luces y su cadenas interminables, ese hermoso agobio de la trama detrás del telón.

Eres la artista principal y las luces inundan tu piel hasta hacerte desaparecer, puedes volar en los últimos suspiros, casi mudos, casi todos, se embarcan entre tus piernas antes de hacerse de las aguas en mayor profundidad, la victoria saborea tus labios y enardecida te elevas.

Se podría decir que es un viaje único, al unisono, con la fragancia hundiéndose y las velas ardiendo en la proa, hasta el nacimiento de Venus es un paseo al parque, ante, esta epopeya de silencios vivos.

Pude ver sus alas abiertas con el viento a favor de cada orgasmo, se recogían las amarras, un beso y se fue, en la bruma.

Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Historia de amor, nerviosos besos, diez de Enero.


Ambos estábamos nerviosos,

mi boca no esbozaba palabra alguna

todo me lo decían sus ojos,

un beso nos llevó a la luna.
Aunque un sol gozoso nos giraba, dentro,

nuestros labios humedecían nerviosos

la fragilidad de las palabras en mi lengua,

ardían todos los miedos en una hoguera.
Mi poema de los nerviosos entra

por los ojos vidriosos de alegría,

besa toda su boca y no sabemos más,

habla el alma enmudecida de pasión.
La besé de los nervios, la amé en un beso,

no solté sus labios y aprendí con ella,

todas las palabras no dichas eran,

un millón de besos y muchos más.

Llegar

Artist, Brad Kunkle, #illustration

Huyo de ti en mi,

voy en viaje,

aunque subas por las escaleras,

recorras pasillos,

golpeando puertas

y sepas que estoy,

contestaré después.
Abriré una ventana pequeña

admirando el cielo propio,

contaré estrellas,

hablando con la luna

sobre sueños montados

en fugaces momentos

que brillaron como sus hermanas.
Me vestiré desnuda en un espejo,

algo de afuera siempre entra,

hablaré con la belleza interior,

sobre cosas cargadas con sus voces.
Cuando abra la puerta no te quiero ver,

debo llevarte de amuleto,

el amor es una especie, extinta, quemada,

atrapada por otros, deshojadas margaritas,

un camino llamado vida, desvanece todo.
Dónde estás, no llegan tus rosas,

el perfume de tu alma, no me digas,

tratas de imitar mis pasos,

encerrado quedarás, entimismado,

adentro y sin espejos no podrás verte,

encontrar tus ventanas, tú hablas solo.
Te dejo en tu paz y ese bendito pequeño gigante,

el ego sabrá llenarte de flores sin perfume,

robar años que son segundos en otras conciencias,

morir antes de volver a ser niño.

La flor y tú

Por qué me faltan dedos

para contar tus pétalos

me hundo en la matemática

de las formas geométricas,

sumo uno a uno tus gemidos,

luego saco calculos

con la yema sobre tus orillas

tú sólo dices más, todo suma.
Los colores también son números

desde el rosado de tus pliegues

se reconoce la tibieza y vamos

hasta el rojo vivo, latente, perpendicular

a mi dedicada álgebra de tu cuerpo,

más adentro el color fuego enciende

las medidas extendidas de la rosa cromática,

gira en su eje y todo es blanco.
Un espasmo líquido disipa los cuerpos,

respiran tus pechos, oro de girasoles,

mi cuenta regresiva llega a su fin,

en esta rueda se abren tus pétalos

cual hervidero de orgasmos libres,

te volteas a mirarme y llevas mis dedos,

a la raíz de tus colores pidiéndome

empezar de nuevo, te beso y exploto.

Historia de amor, de negro, diez de Enero


Vestía de negro y brillaba,

ceñido a sus piernas el color,

podía flotar camino al encuentro

su sonrisa era el sol “in advance.”
Apenas entró al vehículo

con los violines de Martynov,

podía sentir el “Come In”

un beso nos dio la bienvenida.
Apagué el car stereo y su acento

convulsionó mis ojos, aún pequeños,

saltaban queriendo salir del impacto,

la besé como nunca pensé hacerlo.
Diez de Enero en su boca es un beso

tan largo como los días anteriores,

como los días venideros, como ella,

entre mis brazos aquel único día.

Historia de amor, la mañana sabe, diez de Enero


La mañana sabe a uvas en su boca,

un gajo deshaciéndose en mis labios,

puedo aprietar en un beso el jugo

sabor a melón calameño y beberla.
Mi boca devoraba esa frutilla por labios,

rajadas en medio para deleite

de esta lengua deseosa de más,

esa sensación de dulce y ácido al morder.
El sol de esa mañana sólo endulzaba más,

sus labios derritiéndose en los míos,

éramos duraznos en almíbar,

nos abríamos al sabor de los besos.
Aprendimos juntos a pedir de boca,

nos reconocemos desde ese día

en el hambre de devoranos más,

una historia de amor acaba de comenzar.

Instagram XXVI

Feliz Sábado para todos.

Con orgullo presento una hermosa frase que esconde muchos significados.

#twitter #noncrop #instaquote #lovers Se enamoraron de cada kilómetro que los distanciaba.

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Otra pregunta hago, sin respuesta aún

De qué escriben las flores una vez secas.

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Sobre mis pasiones por las flores

planté un jardín en mi pecho…

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Y otras pasiones mayores

Me faltas..

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Mi búsqueda


Busqué en las flores [su virginidad]

en cada pétalo [la besé con paciencia]

el aroma [me llamaba el viento]

el amor. [en su cuerpo flotante]


Erigida la vida [a borbotones]

sucumbía feliz [el flagelo]

sin prisa [se abría a la flor]

era el todo. [la regaba viril]
Pálida [el día nos amaba]

casi inerte [había paz]

exhalaba [un beso parecía ser]

amor en colores.[todo necesario]
Unimos [el sol nos mecía]

las flores [así el viento besaba]

cada pétalo [la humedad del tiempo]

nos habló de pasión.[desparecimos]

Historia de amor, la mañana, diez de Enero


La mañana tenía aromas de su boca,

[era mirar un beso descubierto]

fresca, desconocida y hambrienta.

[una brisa confundía mi lengua]
El sol abufandado de edificios

[se enredaba entre el concreto del pavimento]

nos miraba de rebote por los ventanales.

[nuestros besos eran la rosa cromática]
Sus ojos eran otra boca, dulce vidriera

[yo vi correr en el fondo la alegría]

de espasmos y llantos, olía a amor.

[latía todo entre su lengua de amor]
Nos besamos y ahí supimos de suspiros

[aprender el sabor de la mañana]

ese devenir de los orgasmos del alma.

[reconocernos parte del otro, toda la boca]