Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Historia de amor, nerviosos besos, diez de Enero.


Ambos estábamos nerviosos,

mi boca no esbozaba palabra alguna

todo me lo decían sus ojos,

un beso nos llevó a la luna.
Aunque un sol gozoso nos giraba, dentro,

nuestros labios humedecían nerviosos

la fragilidad de las palabras en mi lengua,

ardían todos los miedos en una hoguera.
Mi poema de los nerviosos entra

por los ojos vidriosos de alegría,

besa toda su boca y no sabemos más,

habla el alma enmudecida de pasión.
La besé de los nervios, la amé en un beso,

no solté sus labios y aprendí con ella,

todas las palabras no dichas eran,

un millón de besos y muchos más.

Llegar

Artist, Brad Kunkle, #illustration

Huyo de ti en mi,

voy en viaje,

aunque subas por las escaleras,

recorras pasillos,

golpeando puertas

y sepas que estoy,

contestaré después.
Abriré una ventana pequeña

admirando el cielo propio,

contaré estrellas,

hablando con la luna

sobre sueños montados

en fugaces momentos

que brillaron como sus hermanas.
Me vestiré desnuda en un espejo,

algo de afuera siempre entra,

hablaré con la belleza interior,

sobre cosas cargadas con sus voces.
Cuando abra la puerta no te quiero ver,

debo llevarte de amuleto,

el amor es una especie, extinta, quemada,

atrapada por otros, deshojadas margaritas,

un camino llamado vida, desvanece todo.
Dónde estás, no llegan tus rosas,

el perfume de tu alma, no me digas,

tratas de imitar mis pasos,

encerrado quedarás, entimismado,

adentro y sin espejos no podrás verte,

encontrar tus ventanas, tú hablas solo.
Te dejo en tu paz y ese bendito pequeño gigante,

el ego sabrá llenarte de flores sin perfume,

robar años que son segundos en otras conciencias,

morir antes de volver a ser niño.

La flor y tú

Por qué me faltan dedos

para contar tus pétalos

me hundo en la matemática

de las formas geométricas,

sumo uno a uno tus gemidos,

luego saco calculos

con la yema sobre tus orillas

tú sólo dices más, todo suma.
Los colores también son números

desde el rosado de tus pliegues

se reconoce la tibieza y vamos

hasta el rojo vivo, latente, perpendicular

a mi dedicada álgebra de tu cuerpo,

más adentro el color fuego enciende

las medidas extendidas de la rosa cromática,

gira en su eje y todo es blanco.
Un espasmo líquido disipa los cuerpos,

respiran tus pechos, oro de girasoles,

mi cuenta regresiva llega a su fin,

en esta rueda se abren tus pétalos

cual hervidero de orgasmos libres,

te volteas a mirarme y llevas mis dedos,

a la raíz de tus colores pidiéndome

empezar de nuevo, te beso y exploto.

Historia de amor, de negro, diez de Enero


Vestía de negro y brillaba,

ceñido a sus piernas el color,

podía flotar camino al encuentro

su sonrisa era el sol “in advance.”
Apenas entró al vehículo

con los violines de Martynov,

podía sentir el “Come In”

un beso nos dio la bienvenida.
Apagué el car stereo y su acento

convulsionó mis ojos, aún pequeños,

saltaban queriendo salir del impacto,

la besé como nunca pensé hacerlo.
Diez de Enero en su boca es un beso

tan largo como los días anteriores,

como los días venideros, como ella,

entre mis brazos aquel único día.

Historia de amor, la mañana sabe, diez de Enero


La mañana sabe a uvas en su boca,

un gajo deshaciéndose en mis labios,

puedo aprietar en un beso el jugo

sabor a melón calameño y beberla.
Mi boca devoraba esa frutilla por labios,

rajadas en medio para deleite

de esta lengua deseosa de más,

esa sensación de dulce y ácido al morder.
El sol de esa mañana sólo endulzaba más,

sus labios derritiéndose en los míos,

éramos duraznos en almíbar,

nos abríamos al sabor de los besos.
Aprendimos juntos a pedir de boca,

nos reconocemos desde ese día

en el hambre de devoranos más,

una historia de amor acaba de comenzar.

Mi búsqueda


Busqué en las flores [su virginidad]

en cada pétalo [la besé con paciencia]

el aroma [me llamaba el viento]

el amor. [en su cuerpo flotante]


Erigida la vida [a borbotones]

sucumbía feliz [el flagelo]

sin prisa [se abría a la flor]

era el todo. [la regaba viril]
Pálida [el día nos amaba]

casi inerte [había paz]

exhalaba [un beso parecía ser]

amor en colores.[todo necesario]
Unimos [el sol nos mecía]

las flores [así el viento besaba]

cada pétalo [la humedad del tiempo]

nos habló de pasión.[desparecimos]

Historia de amor, la mañana, diez de Enero


La mañana tenía aromas de su boca,

[era mirar un beso descubierto]

fresca, desconocida y hambrienta.

[una brisa confundía mi lengua]
El sol abufandado de edificios

[se enredaba entre el concreto del pavimento]

nos miraba de rebote por los ventanales.

[nuestros besos eran la rosa cromática]
Sus ojos eran otra boca, dulce vidriera

[yo vi correr en el fondo la alegría]

de espasmos y llantos, olía a amor.

[latía todo entre su lengua de amor]
Nos besamos y ahí supimos de suspiros

[aprender el sabor de la mañana]

ese devenir de los orgasmos del alma.

[reconocernos parte del otro, toda la boca]

Temporera

Fuera agua de uva en tu pecho,
latieras a borbotones de la tierra,
fecundaras el mar con tu calma
dando a luz el anunciado otoño.

Mas no eres eso,
sólo haces posible
que así sea.

Un dios bajó y besó tus manos,
no eran suaves cortando la parra,
ásperas como la tierra antes de tu arte,
es más, huías de su interrogante.

Y dijo: De haber un Dios en la tierra,
que ama, siembra, protege y cosecha,
todo lo que sus manos abarcan, jamás,
tendrían este aspecto humilde y hermoso.

Me rindo ante la vida prodigiosa,
he jurado proteger la vid y tú mujer,
eres cada gajo colgando, enardecida
gloria de amor y entrega, eres el fruto.

La concepción misma,
la divina providencia,
la cautela junto al cuchillo parralino,
la ahuyentadora de las garúas
y el frío mata siembras.

Ella cuaja la luna sobre un sartén,
desayuna estrellas sin cortar,
revuelve juntas y sirve al amanecer,
cuida desde la raíz hasta las hojas.

Los ojos del cielo te han mirado,
el hombre moderno sólo sabe de dinero,
para ti es agua entre las manos,
el abono de la tierra lleva tu nombre.