Silencio, parte dos

Incluyo esta excepcional pieza musical para acompañar mis palabras.

​Íbamos a ser hojas entrelazadas, eternas, perenes, billantes ante los demás, nuestras ramas amantes,nos llevarían hasta el cielo por las noches desnudas, queríamos amarnos bajo la luna cuando se abre como flor.

Íbamos a ser primavera y viajar con el viento, conocer el mar de su boca, de su sal, de sus nubes, en la hondonada tristeza reiríamos como locos, dos locos, el eco sería tal que jamás sabrían cuántos éramos al empezar.

Íbamos a ser una danza de arce y abeto, nos llamarían Stradivarius, podríamos ser recordados por centurias, ensimismadas, escuchándonos, todo ese río de savia nos llevaría a soñar todo lo posible, encordados y forjados entre capas de barniz junto a la pasión.

Íbamos a ser amantes desde las raíces hasta la copa, frondosos, nos abrazaríamos toda la vida, lustrosos y bestiales, arrojados al cielo, los nidos sucumbirían con nuestra historia de amor y vivirían, miles de momentos más acuñados entre el verdor y el amor.

Íbamos a ser tantas cosas, desde semillas que nos venimos amando, desde la concepción misma como dos grandes árboles, solamente que nadie les dijo, no tuvieron tiempo de avisar y avizorar, que nacimos con una cordillera entre las costillas separándonos de por vida.

Llegar

Artist, Brad Kunkle, #illustration

Huyo de ti en mi,

voy en viaje,

aunque subas por las escaleras,

recorras pasillos,

golpeando puertas

y sepas que estoy,

contestaré después.
Abriré una ventana pequeña

admirando el cielo propio,

contaré estrellas,

hablando con la luna

sobre sueños montados

en fugaces momentos

que brillaron como sus hermanas.
Me vestiré desnuda en un espejo,

algo de afuera siempre entra,

hablaré con la belleza interior,

sobre cosas cargadas con sus voces.
Cuando abra la puerta no te quiero ver,

debo llevarte de amuleto,

el amor es una especie, extinta, quemada,

atrapada por otros, deshojadas margaritas,

un camino llamado vida, desvanece todo.
Dónde estás, no llegan tus rosas,

el perfume de tu alma, no me digas,

tratas de imitar mis pasos,

encerrado quedarás, entimismado,

adentro y sin espejos no podrás verte,

encontrar tus ventanas, tú hablas solo.
Te dejo en tu paz y ese bendito pequeño gigante,

el ego sabrá llenarte de flores sin perfume,

robar años que son segundos en otras conciencias,

morir antes de volver a ser niño.

Volar

Yo quería volar sobre ella,
ser la sombra engulléndola
el ave regresando del vacío
con el hambre del cielo,
la quería sola, egoísmo nuestro
abriendo sus alas, sus brazos,
pintar sus pechos con un millón de bocas.

Hacer en su vientre un concierto
al aire libre y arder los maderos,
prendernos fuego a contra viento,
desafinar en las notas risueñas,
ahogar cada tecla en tus caderas,
montar un espectáculo pirotécnico
con el juego de los colores en las manos.

Desnudos, si desnudos, rozarnos,
sentir el pulso hundiendo el letargo,
chuparnos dulces, almíbar de cuerpos
devorados en una cama de algodón,
volver a la adolescencia de los sentidos,
jugar a escondernos en nosotros,
sin contar hasta tres, salir y darnos un beso.

Dibujarnos y rompernos en ese instante,
lanzar acuarela sobre los recuerdos,
ser de oro y plata, fundir los metales
con sus ejes de sangre y volar como antes
cuando éramos ángeles cantando al amor,
soñar que era cierto este sueño sideral,
volver a cerrar los ojos y despertar.

Oda al Ruiseñor

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Foto tomada de la Web

A dónde pías pequeño pajarito
Luscinica Megarhynchos
dicen llamarte
yo te prefiero Ruiseñor
porque nada sé
de nombres científicos.

Menos tú,
que la pasión es cantar,
ya sea de noche
o de día, simplemente para alegrar,
la vida suele ser corta
y por ese eres amor en primavera.

Luego te elevas,
el calor de los bosques en África
también es tu ruiseñor,
la naturaleza canta
y en esa finitud de silbidos
pasas por España.

Es cierto que cantas a tus damas
y ese trino se escucha
sin importar la rama,
más cierto es que como Joselito
tu piar también nos encanta.