Sal

Foto de Poetas Nuevos

Encontré la sal,
su camino
es una ola,
entra y despierta
a patos, gansos,
también a la paz.

El sol paciente
habla con el agua,
surge
blanca,
cristalina,
pura,
también tranquilidad.

Es una montaña
de sabor original,
de trabajo artesanal,
de aire de campo,
también de mar.

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Llegué

Fuí raíz de sus palabras amarillas
pétalos / corazón de polen / amor
escuché los pistilos cimbrar
todo era ellas y mí andar buscándolas.

Arena y tierra aman más
viento / mar incansable / dunas
la sagrada familia de las flores
pervive en esta imagen.

Son un camino de soles
retazos / estrellas al viento / amores
la excepción de la regla
ese zigzag en medio del desierto.

Cuando llegué me estaban mirando
fieles / distantes entre sí / felices
de ser aún desierto florido
en este incipiente otoño.

Bosque pequeño

Viene del sur a pie, camina lento y hace pequeño los senderos, las olas atraen a los pinos y eucaliptus, o, quién estaba primero.

El mar miraba al bosque y ansiaba oír su canto de ramas, viento y verdor, enviaba besos de Cahuil con la brisa mañanera.

Las dunas siempre han sido ese paredón de arena y desesperación, ahí crecen las rosas blancas de espuma.

Ahí perecen los besos sabor a sal y la mirada verde y angustiante del bosque pequeño, del bosque de mar y del bosque de arena.

El mar

Parece esculpir
la conciencia petrea
de la roca,
de la arena,
del hombre.

Toca tu puerta
desde lejos,
saluda
se despide
y vuelve a saludar.

Tiembla la tierra
cuando las olas
se desploman,
son hojas
de un poema
sin final.

Pierdes
la noción del tiempo
cuando
entre ola y ola
recuerdas respirar,
seguir viviendo.

deja pensarte
ajeno / distante / civilizado
vienes al mar
a recordar
que si no eres arena
puedes ser árbol,
pero nunca ola.

Amarres

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Noray, puerto de Málaga España

El poema de a continuación nace gracias al interesante ojo que pone Leo de la Torre en la vida de mar y en este preciso caso a los famosos Noray este anclaje reconocido inmediatamente. Adjunto el enlace con la imagen

Amarres

 

¿Qué sería de la embarcación sin sus amarres?

Déjame a la deriva
y la mar me recuerde,
grande pero frágil,
oxidado de obstinado,
despedazado de inútil,
flotando pero olvidado.

Será la belleza de tus amarres
la que me haga volver
después de visitar siete mares
a tus cuerdas recaer,
calando hondo el anclaje.

Será el trenzado de tu acero
el refugio del mío,
será la tensión de tu vida
sujetando la mía,
y así evitar ser presa del mar
mientras vivan tus amarres,
del mar sólo seré amante.

Alimento

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Fardos de hambre marina llegan a la costa
sujetas por las costras del tiempo
y el mar, suceden en escaramuzas
de fuego y frío, amanecen en tierra firme
donde muerden de frescos.

Se gritan desde temprano
con el graznido de pescadores
labran su suerte en desposte fiero y certero
luego son basura y alimento a la vez
al primer hervor son caldo de esperanza.

Un cardumen tras otro llega a puerto
mueren redondas sin ser más que conchas
su vida es deleite popular
y de otras mesas manjar
donde cada gramo vale oro
y ellos saben de regateo.

Sólo queda pedir a San Pedro,
patrono artesano del mar
rogar por milagros de semana santa
y bañar las lanchas de oro blando y buena ley,
los bivalvos también llueven su muerte
a costa de ser un sano alimento.

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Aves

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No graznan, no cantan,
silvan hambre de mañanas,
recorren la orilla de sus vientres
son violines desafinados.

Hurgan entre la arena, las piedras,
buscan por el hedor,
ese rastro único de los humanos
las hace gritar de injusticia.

Suelen seguir las embarcaciones de papel
agitar sus alas de red
picotear la sal del aire
engullir los ojos del oro pisciano.

A veces parecen flotar
dueñas del viento
solas contra el desierto
de marinos y el azar.

Viajeras del silencio y el sol
extienden sus ojos
surcan con las alas
ese espacio nítido de mar.

Extinguido ese rastro natural
vuelven a la arena
son orilla y hambre, todas solas,
enfrascadas como falderos.

Siguen el rastro de sangre
ese dragado nefasto
agujero al mar, ensordecido,
ellas cantan para acallar.

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La vida de mar

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La madrugada amanece en alta mar
donde los peces aún duermen
y las redes cómodas se mecen
sin que su cardumen logre despertar.

Vida de plástico filoso y mucha sal
escuecen las esperanzas que florecen
donde la mar quita cuando ofrece
todo amor por las escamas y su paz.

De cada recuerdo ancestral
la soledad de un bote siempre crece
este oficio las penas merece
salir ileso de la profundidad.

Mar de genealógica terquedad
arrastró a padres y abuelos sin fórceps
a vivir de los peces sin resignarse
sin cuestionar otra vida, fuera del mar.

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Pelícanos – Up to the torret

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Miran con la paciencia del mar sobre su torreta,
conocen las idas y las vueltas del día,
esperan, no desobedecen la memoria del dolor,
de la espiga seca al viento y el graznido feble,
muriendo, casi duermen y observan,
las alocadas gaviotas desangradas
por puras cabezas de pescado.

Podridas y cansadas se multiplica
su desgarradora muerte,
desde dentro no saben
lo que los Pelícanos han pasado,
no hay traspaso de información.

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Su vuelo rasante deja impávidas a las demás aves,
son una sombra veloz dejando sólo mar a su paso,
los peces son ese botín preciado,
cuando el sol les ayuda
alejando su mancha sobre el mar,
ellas aguardan el ocaso,
en ese descuido mortal
engullen lo justo más lo necesario,
su vida se prolonga
cuando la de otros ya reproducida se entrega.
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Vuelven a su torreta de piedra,
espaldas al mar despiden al sol
junto al viento y el graznido plural,
sus alas saludan a las estrellas,
sueños de marinos y locos poetas,
fieles a la letra nos describen en vuelo.

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Algarrobos

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Balneario de Algarrobo

Había olas esperando debutar
querían ser olas, reventar, ser espuma,
parecían salidas de un concurso
una tras otra, igualitas a otra ola.

Había raíces queriendo ser árboles,
grandes, robustas e iluminados
ondeaban entre otros árboles,
sin hojas como viejos chicos.

Había nubes imitando al cielo,
pintarrajeadas, tipo comando,
sin ser azules del todo se contentaban
era la moda del día y no pasaría.

Había arena a orilla de playa
queriendo ser más playa, más orilla,
su batalla era única y estática contra el mar,
las olas eran olas una tras otra y más.

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