Mil un gracias

Gracias, muchas gracias a todos los que me siguen, a los que comparten y a los que comentan a diario. Ya son más de mil y para mi es un honor, un logro, una responsabilidad y una gran oportunidad de crecer con ustedes, leerlos es enriquecedor y gratificante. Conocer realidades de distintos países ha ampliado mi corazón, mi espíritu y es un aliento para escribir.

Traigo conmigo amistades tan hermosas de España, Guatemala, México, Estados Unidos y mi amor que reside en Argentina.

Gracias Leo, Antonio, Silvia, Gema, Lidia, Marina, Poli, Margui, Valeria, Ana, Cristina, Melba, Annabella, María Jesús, Ángela, Marian, Carlos, Leo R., Deva, Esperanza, Raquel, Diodoro, Xeila, Fabio, Viviana, Luis, Gloria, Hergue, Sergio, Silvina, Evaristo, Lupe, Alicia, Laura, Natalia, MeRaw, Félix, Jon, Marife, Literato Luis y a tantos más que día a día sorprenden con su compañía, con sus letras.

Millón de gracias mi amor.

Ven amor


Ven amor, el viento conoce el camino,
está junto a las nubes doblando el cielo.
Ven con tu pelo, hilos de mis hilos,
puentes de mis manos cuando atrapan el tiempo.
Ven amor, con los ojos encargados al río,
de piedra en piedra hasta hundirme.

Ven amor, con la paz de tu piel en sueños,
y el abrigo de tu pecho latiendo un nombre,
Ven sigilosa como un beso dormido
en la boca equivocada y humedece mi alma,
Ven amor, mis brazos en la distancia reclaman
el alero de tu corazón a tres voces y mi boca.

Ven amor, corrige el curso del mar, ábrete
al invierno y con tu flama quema mi presencia,
Ven amor y vísteme de dicha tejida con pasión.
envuelve con ternura mi cuerpo dentro tuyo.
Ven amor, con la boca llena de amor y el alma
atosigada de frenesí, de aquí no nos mueve nadie.

Desadaptados dos

Servía en la mesas que daban a la calle,
lograba encantar hasta con el tintineo
de las monedas en sus bolsillos, las propinas,
de sus joyas de gitana, con su mirada oscura.

Evitaba los endulzados rufianes, su brujería
urgía a los buenos, a los malos también,
nada la detenía y un día caí en sus ojos,
sentí el agua en mi cuello, me ahogué.

Violencia era un pasadizo por el cual entrabas,
ya la querías a tus pies, pero no podías,
sin embargo, su corazón latía, había vida,
me apropié de ella, camino a casa en un jardín.

Empecinada en que mordiera de sus labios,
me apreté junto a las rosas saliendo de su boca
y degusté cada pétalo, literalmente comí de ella,
de su hambre fui su carne y escarmiento.

Regué su cuerpo con mis deseos, sus ropas,
deslizaban códigos, electricidad, estática pensé,
acaso había algo más sobrenatural una noche,
de lluvia, de truenos, de sus besos y una explosión.

Imaginó mis manos y nos transportamos,
su cintura apegada a mi búsqueda, encontró
en el vientre un camino, dónde irían con ella,
implorando unir viajes, sentidos y virar dentro.

Nacían cantos, lunas, y la sonoridad de un amuleto
plegado en su piel, en sus alas, en sus sueños,
las luces vibraban en ella y la puertas abiertas
invitaban a entrar, en su cama o donde quisiera.

Ahí se consumó un conjuro de brillantes aparatos,
sus monedas por el suelo, sus joyas por el cielo,
iluminados fuimos estrellas o un suicidio de soles,
al otro día había nada, nada más que ella y yo.

Desadaptados

I still believe in god but god no longer believes in me

Sus arenas, mis manos y sin agua para contenerla
¿ cómo rodeas una torre de millones de granos ?
bajo el ojo, observa mis pasos son medicina
¿ cuándo me entregaré y ser sangre en sus vasos ?
sigiloso el viento empuja, parecen los banqueros
¿ cómo logran comprarme con pedazos de papel ?

Pero en todo estás, las huellas, las sábanas vuelan,
¿ recuerdas lloraba la partida del agua y del sol ?
nos adaptamos a la fiebre y a la desesperanza

¿ me recuerdas agarrado a tus alas, a tus ideales ?
nuca fue tarde, tomar un corazón y devolverlo
¿ me recuerdas haciendo eso, éramos felices ?

Al final parece un cuadro inexistente, nos dicen
¿ dónde han estado este tiempo, dónde murieron ?
nos miramos y reímos pero ellos escuchan llantos
¿ no quedamos donde ustedes dijeron había paz ?
los bosques, ataúdes vivos para nuestros huesos
¿ devolverán la vida prestada o éramos sirvientes ?

Domingo de Pink Floyd – Wellcome to the machine


Bienvenidos hijos de la tecnología, pasen a sus aposentos, tomen ubicación VIP, no se droguen antes de comenzada la función, los quiero lucidos, energéticos y vivaces para recitar unas palabras antes.

Había un engrane faltante,

esa pieza filosofal,

eslabón perdido,

entre nosotros.

Había un disidente,

alguien de afuera

lanzando piedras

a la gran máquina.

Ya hemos resuelto

ese pequeño detalle,

ya son bienvenidos de nuevo,

vengan y abran sus mentes.

Necesitamos sus cerebros vacíos,

la desesperanza envolviéndolos,

las familias inútiles y también la sociedad,

y las drogas serán azafatas para acomodarlos.

Ahora se pueden conectar a la interfaz lógica y matemática, no necesitas pensar, plug in that’s all, tus venas se programan automáticamente, eres un río dentro de la máquina, encontrarás tu lugar, serás engrane, aceite y pieza de este puzzle mental.

A cinco mil revoluciones por minuto no sabrás que te golpeó, volverás por más, te ahogarás por nada, te hundirás por todo y sin saber cómo, luego entre los desechos vivientes estarás. Podrás decir lo que quieras de la máquina, estuviste y serviste, eso ansían los de afuera.

“Bienvenidos a la máquina de sus sueños, puede ser lo que ustedes quieran y servirles hasta la muerte.”

Antes de Instagram – Cecilia Larrabure

Bello sábado para todos, este día traigo parte del excepcional trabajo investigativo de la fotógrafa invitada de hoy. He estudiado un poco más sobre su libro “Ciertos Vacíos”. Aquí refleja los descalabros de la guerra en Perú con Sendero Luminoso.

Nota: el texto a pie de página es mi inspiración.

 “Hijo mío, me fui antes de verte crecer.”

“Barre hija por Dios, aún la guerra nos ensucia.”

“Hijos míos, los veo limpios y felices, ojalá su mente también.”

“La naturaleza no supo de nuestras heridas, menos mal.”

Historia de amor, lo que sentimos, trece de enero

Ese día pretendía ser un diez, [fue más]

nuestras miradas se sentían, [de siempre]

las manos temblaban [de amor]

del sólo hecho de estrecharse. [de pasión]

Nos acercamos lentamente [fue todo]

a la invitación del amor, [sin palabras]

un beso, luego otros​ interminables​ [sin pudor]

lugares del cuerpo fueron descubiertos. [sin error]

Nos conocemos de a pedacitos, [fue onírico]

con la lengua uniéndonos [con fulgor]

nunca es basta degustándonos [con fijación]

desde la boca al cuello. [con determinación]

Ese día fue un viernes como hoy, [fue siempre]

lleno de amor, de miradas y besos, [nuestros​]

tan vacío nos dejó, para volver [a vernos]

a hacer todos los días nuestra historia de amor.

Soledad dos

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Queridos amigos y amigas, continúa la historia y acá dejo el enlace de la semana pasada para quienes no pudieron leer antes, Soledad, parte uno – http://wp.me/p3iFFk-1k5

Pasaron cuatro largos años en que tu padre escribía vez por semana, con la post data de no respondan porque las cartas se perderán o las devolverán y ustedes pensarán lo peor, nunca quiso abrumarlos y siempre les enviaba vigorosos saludos, además contaba que después de un tiempo se dedicó exclusivamente a reparar todo vehículo motorizado de cualquier unidad que necesitara su ayuda y era feliz, aunque vió partir a muchos y volver a pocos de sus campañas.

Mientras tanto en LLansteffan

Ambos padres salían a recorrer las silenciosas calles de su natal pueblo, cansados, nunca dejaron de mirar hacia el mar y esperar que llegara alzando su mano para alegrarles el corazón y poder respirar al fin el aroma de su cabello, abrazar sus delgados hombros y sentir los huesos hundiéndose en los carnosos padres. Pero nada de eso sucedía y día tras día, desde la playa al correo y luego de vuelta a casa, recordaban cada jugarreta de su hijo, visualizaban que siempre fue una hazaña para esos años, tener un hijo, después de los cincuenta de la madre y los sesenta del padre y que el amor los pilló cuando pensaban en guardarse en sus casas como dos lobos solitarios. Se miran como esos días y retornan a casa sin consuelo, ella prepara té para él, mientras su hombre lee el periódico sin noticias alentadoras para los aliados, revisa el obituario y logra respirar nuevamente, salta las noticias sobre los buenos momentos de su Reino Unido y se entristece por el número de bajas, de repente entre tanta palabrería ve el nombre de su hijo y respira con dificultad, no logra incorporarse y muere sentado plácidamente, su fiel esposa no intuye nada y se dispone con bandeja en mano llevar algo de beber más fuerte junto al té para recordar locuras de no tan jóvenes, al verlo piensa que ha dormido y lo llama como de costumbre, “Deian despierta” se acerca temerosa y al no sentir su respiración ruidosa, suelta la bandeja y un fuerte dolor oprime su pecho.

En el parto perdió mucha sangre su esposa y quedó inconsciente toda la primera noche señor, lo más probable es que no llegué a vivir más allá de la infancia de… señor –  ¿ cómo se llamará vuestro hijo ?, igual que mi padre y yo, respondió, inquieto por esa noticia. Siempre ocultó cualquier por menor a su esposa y de ahí en adelante mimaba a ambos con sus histriónicas puestas en escena, pero también era mayor de edad para andar corriendo sobre los tejados imitando a los gatos en época de cruza y menos pretender ser un perro cazando zorros para las salidas de la primavera, y, aunque de pequeño a Deian hijo le gustaba compartir con sus padres la pesca a orillas de un mar que se escondía siempre que ellos iban, temprano en la mañana y nunca llevaban nada a casa, pero sonrientes a tal punto de llegar a llorar apretándose el estomago del dolor. Eran momentos que quedaban detenidos para siempre, en la memoria de amigos, cercanos y de quienes compartían las partidas de sus hijos a la Gran guerra como llegó a llamarse tiempo después, la única salvedad de ellos es que no vieron a familias destruirse por el hambre y la perdida de sus hijos, no supieron de todas las cartas que detenidas en FerrySide y menos su hijo que siempre les mandaba animosas palabras, también les anunciaba las perdidas pero pedía que no fueran a dar el pésame antes que llegara la correspondencia oficial de la corona.

Continuará…