Sex On Fire

El aire puede sentir tu sudor,
calentando tus pasos,
respiras fuego
cuando el sexo te llama.

Crees estar en un sueño,
escalofríos en verano,
las ventanas abiertas,
el tiempo es una gota
entre tus piernas.

Saltas en la cama,
un dedo acalla tus labios,
ya no sabes a dònde vas,
el rìo te lleva,
la incertidumbre es un trago,
y lo tomas al seco.

Despiertas empapada,
has bebido toda la noche,
y parte de de la madrugada,
el sexo es lo ùnico cierto
cuando el amor
es un orgasmo fingido.

Domingo de Pink Floyd – The Fletcher Memorial Home

Había una vez en el paraíso, unos niños revoltosos, inventaban misiles de formas para molestar, creaban sociedades secretas, intercambian vidas por comida, por alegría y por el poder del más.

Solamente cuando duermen con sus juguetes atómicos, cuando recuerdan los brazos de mamá, y llevan su dedo pulgar a la boca, logran por un momento sacar el índice (dedo) del rojo botón.

Por más que los separen, inventan máquinas,
crean terremotos con nombres como HAARP,
disfrutan de las hambrunas y experimentos medicinales donde se supone la vida tuvo su nacimiento.

Solamente creen en ellos y sus malditos egos,
nucleares pensamientos rondan en formas de ojivas, saltan continentes y sonríen cuando besan la tierra, el problema de hoy tiene nombre de pato, pobre Disney.

Sólo pensarte

Comparto con ustedes un poema de fecha, 6/2/2014, al pie aparecen los dueños de esta obra erótica.

Sólo pensarte…es desearte,
mis palabras son,
a tu alma un filo,
un trueno.

Soy agua clara,
trasparente,
mis labios juegan,
dicen y dibujan.

Pero nunca,
de verdad te digo,
quieren lastimarte,
tan sólo besarte.

Anoche fui paz en mi cama
sin tiempo ni prisa,
deshoje tu piel en espasmos
y caricias.

Mis sábanas eran tus manos
y jugaron a amarme,
en el antiguo arte de extasiarme.

Pude sentir
la dulce voz de tu cuerpo,
cantando a dúo,
conmigo en besos,
mordidas bajo el ombligo.

Hace unas horas apenas,
mi cuerpo ardía,
pidiendo tu cuerpo,
clamando tus labios,
rogando tu espada.

Mis piernas,
en pleno tormento,
penando luchaban,
apretando los labios,
frotando la perla,
lloviendo y gimiendo.

Mi vientre pleno y vibrando,
rogaba darle posada,
al verbo ardiente,
erguido y brillante,
que entre tus piernas,
por mi gritaba.

Tengo hambre y sed,
de amarte y devorarte,
mi cuerpo pide,
a los dueños del cielo,
poder gozarte,
poder danzarte,
hasta extasiarnos,
y derramarnos.
Sólo pensarte… es empaparme.

Texto compartido:

@Poetas_Nuevos y @VianeyToledo

Imaginario de Instagram – Minor White

Te fijas que el paso del tiempo no envejece a los árboles.

De joven me planté a verlos crecer, una vez mayores, pasaban más tiempo en sus asuntos y sin embargo siempre los esperaba para sus rondas, para sus tatuajes de amor, luego se irían y con su mirada puesta en mi, les vería por última vez, como empleado, me trasplantaban cada vez más lejos. Aún así los podía sentir, entre mis años, entre mis raíces.

Antes de Instagram – Minor White

Para este sábado especial haré una excepción en la entrada habitual de fotógrafos socio documentalistas y me referiré al trabajo del norteamericano en el título mencionado, adjunto enlace Wikipedia.

Agradezco a Claudia desde su blog el compartir a este gran maestro de las imágenes y la imponencia de ellas.

Los titanes furibundos libran batallas entre tormentas de arena y huracanes de tierra. Esculpen nuestras almas con el rocío de la sangre celestial, absortos bebemos por la vida y la muerte más allá de nuestros corazones, donde los dioses sólo entienden con el estruendo de Zeus en paz.

Luego, la paz de la naturaleza descansa hasta el nuevo despertar de los dioses, las esculturas sobrevivientes llamamos montañas, al parecer hechas a mano, con la potencia del fuego, con la vehemencia de la lava y la solitaria tranquilidad del tiempo, que Cronos no siempre avala.

 Su belleza de primavera, ese verdor tenaz, contrasta con la resequedad del invierno y los transforma en atrapa nieblas de nuestros ojos. Dónde los dioses nos abandonaron, en este estadio de muerte, en esta prueba llamada vida, para alegrarnos por nuestra existencia, antes de saber si somos dignos de arriesgarnos en vivirla.