Recuerdos en blanco y negro

Reedito un poema del 2015


La cama nos extraña

como el calor que no conoce
de medio lado
llenándonos.

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Una memoria dócil
azota el aire
y ya no somos infierno
llevándonos.

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Con la paciencia del silencio
admirador
la sutileza brilla
despertándonos.

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El romanticismo turbio
de una flor
en vaso los dos
bebiéndonos.

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La llamada de la noche
sólo la escuchan
las paredes
iluminándonos.

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Imágenes de : René Groebli
Sesión de fotos : The Eye Of Love 1956

Historia de amor, el rito, trece de enero

Todos los días viernes un recuerdo nos vuelve únicos, una pasarela de palabras construyen imágenes y tratan de acercar lo vivencial, mezclar la magia con la imaginación y llenar los espacios vacíos después de ese día.

Somos un par de horas reproduciéndose, haciendo el amor en frente de la cotidiana incertidumbre de la vida, nuestros segundos sobreviven en sus ojos lectores y esa ávida hambre poética de la esperanza contra toda vicisitud.

Amor, cada día construyo nuestros momentos, les saco el exceso de mármol y cincelo la rústica herida de los meses, ese pulcro instante, arrodillado busco con alegría la forma de nuestros cuerpos. Un mito que confirma el rito.

Soledad, parte doce

Toda Inglaterra se desangraba, era un león sin melena, los zarpazos de un oso eran un duro vaticinio de la costosa recuperación del mundo flemático, de la vida normal, de la paz del pasto en las tierras nobles de Gales .

Mientras tanto en los talleres

Habían explotado varios vehículos, en plenas pruebas antes de volver a recorrer los escombros de Londres, Los Deian, como eran llamados entre los soldados, daban todo de su parte y ya imaginaban como agrandar el taller de casa, se había hecho de un renombre en el caos de aceite y engranes, seguían enviando sus cartas manchadas de exceso de trabajo y falta de paños de limpieza. Afuera se pintaba un mundo nuevo, los pubs atendían bajo alarma de bomba y el alcohol lograba disipar en las venas el horror diario. La bohemia era un suicidio de francotiradores enemigos y los cigarros encendidos, un blanco humeante en rojo.

Los días eran noches con algo de sol, humo y ventanas cerradas, la ciudades borrones de artistas que aún no existían, pienso, quién pensará en hacer cuadros de muerte par recordar estas fechas, estos sucesos de odio. La familia se desintegraba y el honor se rompía como miles de banderas.

Los bandos combatían posiciones estratégicas, puentes, túneles y barrios céntricos, el pueblo se preguntaba, ¿ dónde está la reina ? ¿ dónde está su mano misericordiosa ? ¿ cuándo detendrán el terror de los panzers ?. Un río de personas viajaban con la corriente de la guerra, a veces arrinconados y otras encolerizados por la desidia de sus propios soldados, sin embargo, todos estaban perdidos, nada era adelante por tener a alguien dándote su espalda. Podías sentir el cuchillo hundiéndose en la carne de tus hijos, de tus padres, de tus hermanos.

Mientras tanto en Llansteffan

Si había vida era una historia para recordar de dos capítulos atrás, reescribir la soledad de Anwen y sus hijos, hablar de un pueblo detenido en el tiempo. Todo soldado galés dejó en manos de sus viejos la seguridad familiar, aún así, The Deain Auto Shop Co. era el único respaldo para la familia de los Deian.

Días antes del desastre

Continuará…

Belleza

Puse mis ojos a rodar por sus clavículas,

de derecha a izquierda, un resalto, su mano,

también besé lo que guardaban

sus dedos, uno a uno tranquilamente.

Amé el silencio de su piel, concedido

a mis dedos, a mis labios, a la pasión

de las letras desmenuzando al andar,

las ansias de más, en su hermosa paz.

Navegue por su mentón e imaginé

sus labios en el susurro de un beso inventado,

descolgarme para volver a la imagen,

esta cita silenciosa de usted y mi boca.

Dibujé impactado en su corazón descubierto,

un aplauso cerrado de mis labios apretados,

en el dulce tic tac de un reloj de latidos y sangre,

ahí me quedé haciendo noche en su pecho.

Oré, buscando sus manos, hacer cuentas

en sus lunares, para mi recién encontrados,

llegaban a mi boca como salvavidas,

un ruego se izó puerto de mis esperanzas.

Reíamos junto a tus sombras, la silenciosa

forma de seducir con tu suave respirar,

era un lamento de luz en el escondido vientre,

donde las siluetas simulaban el mar.

A solas su belleza eclipsó mis palabras,

en el mutismo poético aprendí a soñar,

como un ave en otoño, emprendí vuelo

me retiro con el horizonte de sus clavículas.

So red the Rose

La vi,
tan roja
tan llena de vida,
con las preocupaciones
típicas de las diosas,
morir o vivir,
dar el salto a ojos cerrados,
dar el salto con un grito,
atormentar a los hombres
con su belleza roja.

Ella miraba quieta,
semidesnuda y natural,
con un corsé rojo,
el mundo se detenía
cuanto dejaba de respirar,
se apretaban sus pechos,
su silencio era aún así vida,
roja como la sangre de las avenidas.

Su tatuaje una interrogante,
un salvavidas sin abrir,
un paraguas de acero y tinta,
un lugar sagrado de tanto sacrilegio,
la paz fue concebida ahí,
a orillas del deseo,
de la carne,
de la muerte milenaria,
la muerte de la que sólo ellas pueden reír.

El garbo era manantial níveo,
púrpura, violeta,
efímero ante nosotros,
su piel podía deshacerse,
destruir consigo todo a su paso,
aún así seríamos naufragios,
inútiles, lastre, evidencia mortal.
Nuestra pasada por la vida
sólo serviría para ellas,
las inmortales debían ser escritas,
dibujadas y amadas.