Buscando pareja

Hacía muchos años que estaba solo después de una gran pérdida, de a poco comenzaba a volver al mundo y el único lugar más añorado era la plaza cercana a casa. Un buen día tomó fuerzas y cuando llegó a la orilla tocó el césped con ambas manos.

Antaño discutía con los cuidadores del parque el desnivel producido por los chicos al jugar balompié, y sin embargo ahora eso justamente pasaba inadvertido con las diferencias en el largo de sus piernas luego del accidente en la fábrica de zapatos deportivos y balones de cuero.

Continuará…

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Mi Instagram 2017 parte dos

Para febrero aún el calor reinaba en mí.

Hacía el mismo calor aquí o allá cuando nos pensábamos.

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Cuéntame una historia de amor para gritar de emoción.

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Historia de amor, la reina y la princesa, dieciséis de noviembre

¡¡ Apuraos !!
venid raudos a la terraza,
la princesa está atrapada
por el embrujo de una cerradura.

Llamad a los sabios,
a los hacedores de magia,
¡¡traed al orfebre, al herrero!!

Siento su voz en aflicción,
liras doradas emanan
pidiendo libertad y amor.

Las damas no sabían qué hacer,
luego el caballero fue asistido,
las puertas abatidas de par en par.

Un abrazo y la princesa era mi reina,
pero esa es otra historia
y aunque está vívida en mi memoria,
luego será escrita.

Mi Instagram 2017 parte uno

Empezaba el año dos mil diecisiete 

Las caracolas encienden su eco. #micropoetry #love #passion

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El amor es ciego en ciudades ajenas.

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Sobrevivo…

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Por qué

Por qué escribir si la vida no se va en esto, si es para que nos lean, que tristeza, que alma tan pobre, si es para que nos adulen, que sintético, que cįnico, ha de ser para algo mayor, escribir y ser leído.

Por qué escribir sin la vida de por medio, ojalá fuera sangre para medir mejor tus palabras, ojalá fuera carne para medir mejor tus poemas, ojalá fuera cerebro o corazón para medir bien tus males.

Por qué escribir desde la sala de baño (metro cuadrado de hedores), en serio R.B. ya dejé de hacerlo aunque tú vayas montado en un burro, en una motoneta, solo o con tu amigo, a lo largo de tu poema delirante y dejavudiano.

Por qué escribir a lo Rokha, a lo Rojas, a lo Pablo, a lo Mistral, nuestros sentires parecen de plástico producidos en serie, escritos en todos los idiomas románticos y traducidos, ellos morían en cada poema y morían una sola vez.

Por qué escribir sobre amores pueriles con ambas manos, para regocijo patético y sólo nuestro, solo siempre solo, para no olvidar lo estúpidos que fuimos, somos o seremos, hay que soltar la extensión del cerebro para escribir bien.

Por qué escribir acerca del último gran amor, soy Piscis, me enamoro de las flores y de su carne símil, me enamoro del efímero amor de las nubes, me enamoro de las imágenes también, a veces, siempre.

Por qué escribir del dolor cuando estás vivo, acaso te leen masoquistas o eso deseas, hacer un club, acaso temes que el amor por desconocido sea vuela a ti,
y ahí no sepas más que abrirte de piernas y llorar hecha río.

Por qué escribir entre las plantas, entre la luna y el sol, porque somos pura metáfora y no necesitamos más, porque decimos ven cuando gritamos vete, porque queremos no te vayas cuando más adentro estás.

Por qué escribir sobre el sexo, los ebrios, los olvidados y los que no leen, porque queremos ser mejores que las putas, los amigos y los ex, porque no llegamos a casa sin historias y ahí duele escribir mal, esas vivencias monótonas y monocromáticas de la no vida real.

Por qué escribir cuando son dos o tres los que me leen y los demás, no sé, están en sus vidas, en sus inercias, en la misma mierda pero sin poesía, ellos y la semántica tienen relaciones incestuosas y soy feliz por ellos, por lo menos si algo duele que sea por escribir y por leer, no por pervivir.

Historia de amor, sueño realizado, dieciséis de noviembre

Llegaste a mi
– puerto en espera –
tranquila y relajada
– enganches listos –
sin decir nada
– buenas rachas –
te diste vuelta
– el faro encendido –
primero tu espalda
– tu arribo inevitable –
luego tus caderas
– las luces y motores encendidos –
hasta tus piernas.

Fue ahí donde comenzamos a soñar, entre rayos de sol y esa dulce fricción, muchas veces conversamos en hacer realidad nuestros anhelos y llegó el momento exacto en que nos convertimos en hechos para las ideas de piel y alma.

Un baile circundante
– la faena del desembarco –
hacía juego y fuego
– sincronía de metal y concreto –
las caderas y mis manos
– los sonidos recurrentes –
unidas más allá de lo deseado
– la unión sabrosa e inevitable –
alcé leve su vaivén feliz
– el faro guiñó un ojo –
hay buen viento sobre las terrazas
– los cuerpos jugaron a ser –
mientras nosotros éramos felices.