Poemas de sábado 07-07 (III)

Tu saliva bajaba por mis piernas y el momento parecía precioso, único e inmediato, sin embargo, tu boca celebraba otros ritos predecesores, desde el ombligo un camino de tus labios a mi sexo inevitable recorrías y apenas llegabas te alejabas, mi cuerpo era uno solo y suplicaba por tu hambre, por tu afiebrada sed. Me sabías rendido ante tus deseos, mis deseos también, entonces con ambas manos llevaste a la boca, al principio degustabas el roce leve entre de dos tipos de pieles muy parecidas pero con distinta percepción, fueron tus labios los que anunciaron la llegada y aunque nunca soltaste de las manos, la humedad tibia al interior de tu boca fue un pasadizo por el cual me tendrías atrapado entre goce supremo y delirio exquisito.

Así comenzó todo, tus labios moldeaban mi sexo y cubrías completamente con tu boca, luego y para respirar, abrías y me liberabas, pero apenas tomabas aire volvías a engullir. La palabra devorar tiene un principio pero en tu boca parece nunca terminar. El paso es lento y sin embargo la fuerza con la cual suceden las cosas es alucinante. Crea mares en conflicto y el rito se repite, con la misma devoción que tus manos sujetan es con esa fuerza que desde tu boca solo sabe capturarme dentro, me lleva, me agita y me succiona, me muerde y engulle a la vez. Mi libertad está atada a su boca, a su lengua y a sus labios. Vibro, vivo, padezco el hermoso devenir y sus dientes libres en la cúspide dibujan marcas, el placer se puede palpar y también puedo latir.

Siento la fuerza de mi cuerpo probando los bordes de la locura, mi respiración agitada, a boca abierta ella también me respira y adora llevando mi sexo a su cara, en ese viaje todas las conexiones nerviosas están multiplicadas y convergen entre su boca totalmente apoderada de mi. Ella me conoce y me presiente, entonces su fuerza y pasión hacen armonía con mis gemidos, me siento completo, me siento uno con ella, me dejo llevar y puedo volar a través de la presión. Me libero de la carga sexual de su boca y exploto junto a mil estrellas, y no deja nada fuera de su boca, con mas locura, con más succión, con más deseo, siempre más. Respira conmigo, agitada y me siento libre, su lengua sigue invadiendo mi sexo y nada más que un profundo amor nos ata más a la cama.

 

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Poemas de sábado 07-07 (II)

Sin embargo cuando metía en su boca mis dedos uno a uno, sentía la extensión que ello significa y vivía la virilidad de ese instante como presagio, una abreviatura de grandes momentos por venir, por sembrar en este cuerpo los deseos de su alma y mis fantasías oscuras, deliciosas e intensas. luego retomaba su camino desde el otro hombro y mordía a gusto toda vez oía sutiles gemidos arrancar de mi boca, entonces volvía a besarme, quería atrapar ese pequeño éxtasis y ahí entendía y reconocía el viaje de fuego que llevaban mis ojos, sin embargo al ver sus ojos, eran otros paraísos inquietos, ella temblaba como las hojas en primavera y la flor de los cerezos, cuando sentía el viento recorrer su piel y unida al sudor de esta hermosa fragua.

Soplaba su alma por la boca y su lengua de fuego encendía según su paso por mi piel, sin embargo y en todo este camino abrigada a mi pecho escuchaba el latir de mi corazón para luego unir ambos pechos y dejarnos llevar por la paz de esa pausa hermosa, esa comunión, del viento, del fuego y dos almas encarnadas en el amor. Los momentos de armonía son una coreografía de manos en suite, esa breve y fugaz intención de reunión antes de la locura, antes de soltar en las venas esa carrera hacia el sitial, hacia la cúspide, hacia el cielo en donde la lluvia es parte del acalorado refresco del cuerpo, en donde el roce desvive la carne y abre el hambre, esa convivencia audaz. Todo se bebe y todo se come.

Me despertó de un mordisco en los labios y volvió a susurrar, – recuerda, eres mío y seguirás atado toda la mañana – mi corazón de un golpe volvió a la tormenta y cual huracán la sangre retomó su pulso psicodélico y embriagador. Su lengua era un espiral retorciendo mi piel, así llego sutil a la zona del ombligo y creó con su lengua una especie de sendero, humedad y calor, apretaba con fuerza y de lado a lado recorría dando saltos con los labios, mordiscos y lengüetazos. Ambos enloquecidos por esta revolución éramos dignos de amarnos con todo el tiempo de la piel y los deseos, me movía y podía ver su locura a punto de descender y aún así me elevaba más allá de la efímera pasión de la carne. Esta vez era su guía, un punto donde sostener tanta devoción y enloquecer también.

Poemas de sábado 07-07 (I)

Seguramente entre sueños solté un par de fantasías o esbocé palabras y luego fueron transformadas en ideas a llevar a cabo, en verdad no sé cuántas cosas expreso las veces que descanso feliz de tanto amarte, y me sorprendes temprano, aún duerme el sol y tu sonrisa ilumina mis ojos, sin decir palabra alguna me besas y cuando deseo abrazarte para comerte a besos, me doy cuenta, estoy atado de manos y pies a los extremos de la cama, sonrío porque sigues besándome con mordiscos incluidos y enloquezco, pero atado nada más puedo dejarme llevar por tu boca y lengua, Siento la humedad y el calor de tus labios colmar mi rostro, me siento amado, locamente correspondido entre pasión, deseos y delirio, esa dosis perfecta que el amor nos regala día a día.

– Voy amarte toda la mañana y seguirás atado hasta la noche – susurro en mi oreja izquierda, y comenzaste despacio, como más me gusta, reconociendo cada parte de mi cuerpo y su propia sensibilidad. Estos son los instantes en donde logro unir mi alma a sus deseos y mi cuerpo a sus designios, así atado me sentía tan libre como sus labios y lengua que recorrían con locura mi pecho y descendían alternados por ambas lados de las costilla, me provocaba un escalofríos dulce y orgásmico. Siento la piel vibrar infinita y se resuelve por sí sola, una segunda capa de sensaciones multiplican golpecitos eléctricos y ella me llena de amor, un bucle de sus labios que simplemente sincronizan todos mis estados emocionales y ordenan el curso de la sangre por todo mi cuerpo.

Mientras me besaba, devoraba y nutría de mi, yo simplemente la veía, su cabellera revuelta encima de mi pecho, su respirar por la boca hacía emitir unos jadeos que volvían a erizar mi piel ya húmeda de tan intensidad. Volvió por el hombro izquierdo y su desnudez también estaba revolucionada, pude sentir la turgencia de su pecho viajar por mi piel,  su carnosidad deliciosa también la enloquecía y ahí comenzaba de nuevo, bajaba desde mi brazo, cada parte era minuciosamente besada hasta llegar a la mano y cada dedo moría en su boca, un vaivén del futuro inmediato. Levantaba la mirada y fugazmente volvía a mis labios y podía a través de los besos explicar cómo me sentía al interior de mi cuerpo, ardía, era fuego vivo, era una locura poética hecha carne y alma a la vez.

Historia de amor, amada para un loco, veintinueve de marzo

Las callecitas del metro
tienen ese que sé yo
los garzones te saludan
vení, gozá, viví
vení, volá, Bibi
Y yo sólo me acuerdo de vos
que me decís sos un loco amor.

El tipo de las frutas me ofrece
medio melón y un mate
y yo le digo para un mate amargo
el dulce soy yo
así de loco.

Subo por las escaleras
y ahí estás con tus Rulitos
adornando toda esa belleza
yo destapo una sonrisa
y te miro desde lejos
como quien mira
la luna y las estrellas.

Me acerco a vos y reís, si reís,
sólo vos me ves
y yo simplemente soy feliz
de esta locura llamada amor.

Te beso, me besas y nos perdonamos,
abrazados con las bolsitas del super
caminamos y más nos amamos,
porque esta locura la llevamos los dos.

Te dejo a medio camino, a media calle,
veo como las curvas se van de mis manos,
y sé que estoy loco por dejarte partir,
debería ser más piantao y llevarte a vivir.

Vení amor
Volá conmigo,

Loca ella de amor
Loco yo
Locos los dos.

Triste realidad

Esta historia desarrolla
sus dramas al interior de las casas,
no verás la sombra de una mano,
solamente sentirás la oscuridad
de tu alma gemela.

La acción es una rutina bien lograda,
el librero sigue sus protocolos,
no hay buenos días, sólo ruidos guturales de disconformidad a la pareja que tienes por mujer e hijas o hijos.

Al mediodía los portazos vuelven a atormentar la paz sin su presencia,
pero como parece poco ensuciamos al almorzar o merenderar, total pensará, ella está para eso en casa mientras trabajo.

Pasemos a la cena, el rito del, todos callados porque quiero descansar, de ustedes y la total falta de agradecimiento, entonces se levanta primero sin siquiera compartir las actividades de su familia.

La noche es fría por principios,
ven que tengo ganas o dirás excusas,
ven luego, tienes todo el día para limpiar,
ya duérmete, que ni para esto sirves,
un día de estos te dejaré en la calle.

Sin embargo la noche no puede dormir, desvela en los ojos de cada mujer,
a veces por falta de confianza y miedo,
otras porque hasta su propia familia
cierra puertas, tapa ojos y oídos.

Un cuento de siempre

Cuántas veces escuchaste
— tendrá sus razones —
pero porque seguir soportando
— no te conformas nunca —
la misma y peligrosa canción
— algo habrás hecho —
no basta con taparte los oídos.

Cuántas mujeres callan
— cuando la casa llora —
el miedo habita desde la sala
— ni la radio acalla su dolor –
pasa por la cocina hasta la cama
— más bien es un sedante —
no basta poner la mejilla.

Cuántas familias escuchan
— a todas les pasa hija —
pero dan palmadas en la espalda
— mejor reza por su compasión —
donde el alma enfría la vida
— la del hombre por supuesto —
no basta escuchar y hacer nada

Cuántas amigas envidian
— tienes de todo en casa —
esa silenciosa y dura posición
— ni siquiera sabes lo que es —
en donde todo parece un vaso de leche
— soportar la cama sabor a hiel —
no basta pensar y mirar lejos la realidad.

A la muerta
la queremos viva
en nuestra memoria.

A la oprimida
la necesitamos libre
para que viva.

A la libre
la queremos digna
para que nos enseñe amar.

Al amor
lo necesitamos mujer
porque es la manera de agradecer,
o acaso eres hijo de probeta hombre.

Imaginario de paciencia

Amigos,

He perdido la paciencia, a cualquiera sepa de su paradero dar aviso en los comentarios.

Detalles: es pequeñita, pero empeñosa

Su ausencia hace grande el espacio que ocupaba, pero uno siempre ve pequeño (a) a sus hijos (as)

Poemas de sábado 30-6 (II)

La espuma iba y venía desde el torso, mientras me cubría la entrepierna y el roce consumaba una mezcla de placeres únicos, esa dulce sensación de más y más sin importar nada más que sentir, vibrar, volar a través del agua ardiente y mis ganas de salir expulsado del cuerpo y enloquecer.

Sentí escalofríos subir por las piernas esa exacta ecuación de electricidad y placer, mi respiración aumentaba feroz, me sentía un animal encerrado, en un cuerpo con ganas de arrancar la piel para sentir más, vivir cada exacto segundo de esta infinita delicia, suma de alucinantes drogas del alma.

Y volé con todas mis alas, fuí alado por instantes, como el sol cuando por encima de las nubes nos lanza rayos, nos invita a seguir más alto, a conocer la pasión de subir y admirar la belleza de un hermoso día e inundarte de esa infinita y sublime sensación, volar aunque sea dentro de la ducha a mil.

Poemas de sábado 30-06 (I)

El día comienza más temprano de lo habitual, voy a la ducha, a tratar de despertar, giro las perillas y ya estoy sumido en una dulce calidez, el agua recorre mi espalda, bifurca su natural descenso hasta mojar mis pantorrillas y de ahí a nivelar el calor, desde tibio hasta ardiente, de menos a más usaré caliente y listo.

Ahí me quedo un buen rato, siento como el agua aviva el cuerpo, algunos músculos se relajan y algunos centros nerviosos van en sentido contrario, hacia arriba para serles sincero, pero ella duerme y nada ocupa mi mente que sólo desea sentir, y el agua hace gran parte del trabajo, me dejo llevar.

Busco el shampoo, la visual nublada, así que cierro mis ojos y uso el tacto para lo que sigue, un buen jabón en barra actúa como exfoliante y es casi gratificante, así la piel agradece estos cuidados de vez en cuando, primero cuello, nuca, espalda y glúteos, nada fuera de lo normal, ahora por delante.

Con ambas manos llenas de espuma, bajo por los pectorales y costillas que me permiten sentir la suavidad del jabón, contínuo por las caderas y de ahí al centro, lentamente cubro de blancas microburbujas mi sexo, es una delicia la mezcla de agua caliente y jabón, todo es placer cuando puedes.