Esa mujer

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Yo vi a la mujer

desde lejos

brillaba con el sol

su andar desesperaba

daba esperanza

a mis ojos

a mi mente

era perfecta

silueta de caderas grandes

larga en mis pensamientos.

A metros era vulgar

más común que corriente

más señora

más vieja

sin embargo gran mujer

sus ojos hablaban por los hijos

vestida normal

era madre

con batallas en la sonrisa

tristeza en las manos

alegría en las caderas

decadencia en lo pechos.

Todo el resto era

poesía citadina

cruzaba calles por alimentos

visitaba tarde la feria

tomates para la salsa

plátanos para moler junto a la leche.

Sus manos cuidaban la ración

cada día al sol

bajo la lluvia

con el frío de colado

esa mujer interminable

hacía parir alimentos

para callar bocas de hambre.

La bestia y la princesa

La bestia y la princesa

 

Me disfrazo de bestia

calzando pantalones

confundo a la princesa

jorobado por mis errores.

Silencioso como estrategia

cubro mis negras razones

la mirada baja y lastimera

así oculto mis pasiones.

Un cuento de mi voz negra

nubla todas sus cavilaciones

las apariencias merman

sus dudas, mar de mis contradicciones.

Su alma brilla extranjera

la pueblo con mis suposiciones

el cielo se pinta canela, las piedras,

margaritas sin colores.

Tomo su tiempo de ave pasajera

cierro por dentro las alas

bajo sus sueños a tierra

de su alma queda nada.

Mar de mujeres

No había mar en la orilla
Las olas olvidadas estaban
Mujeres parecían sirenas
No supieron como llegaban.

En la arena seca, solo su piel
Húmeda al borde pululaba
No mire la maravilla de mujer
No había más que cielo ciego.

No eran diosas, no eran ninfas
Solamente hembras desnudas
Despertando deseos masculinos
Enlodadas por la mente inmunda.

Eran sueños, olvido y martirio
Haciendo agua por los poros
Clavado en instintos felinos
Destino fatal, deseos en coro.

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