Historia de amor, sueño realizado, dieciséis de noviembre

Llegaste a mi
– puerto en espera –
tranquila y relajada
– enganches listos –
sin decir nada
– buenas rachas –
te diste vuelta
– el faro encendido –
primero tu espalda
– tu arribo inevitable –
luego tus caderas
– las luces y motores encendidos –
hasta tus piernas.

Fue ahí donde comenzamos a soñar, entre rayos de sol y esa dulce fricción, muchas veces conversamos en hacer realidad nuestros anhelos y llegó el momento exacto en que nos convertimos en hechos para las ideas de piel y alma.

Un baile circundante
– la faena del desembarco –
hacía juego y fuego
– sincronía de metal y concreto –
las caderas y mis manos
– los sonidos recurrentes –
unidas más allá de lo deseado
– la unión sabrosa e inevitable –
alcé leve su vaivén feliz
– el faro guiñó un ojo –
hay buen viento sobre las terrazas
– los cuerpos jugaron a ser –
mientras nosotros éramos felices.

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Las aventuras de Rústica y Puntilloso, décima tercera parte

“Cuando los sueños se vuelven realidad”

De vuelta a casa, aún con la estrella iluminando nuestras almas, nos sacamos los atuendos y volvimos a nuestra no rutina.

Mi Rústica artista toma un lápiz grafito y de su mente surgen imágenes que toman vida en el papel, así surgimos y lucimos cuando dibuja con amor y gracia.

Rústica y Puntilloso by Rústica

Presentados en sociedad, jamás pensé aparecer recién en el capítulo trece, dicen que es de buena suerte, a propósito, yo soy Puntilloso.

Continuará…

Las aventuras de Rústica y Puntilloso duodécima parte

“Un deseo transforma cada historia.”

A dónde te gustaría viajar le pregunté y ella muy ingeniosa respondió, – ¡¡Vamos a Belén!! – dijo una tarde de domingo. Lentamente caminé hacia la biblioteca y tomé un libro, la miré y sus ojos avizoraban un aventura nueva.

Abrieron las añosas páginas y comenzaron a viajar, el aroma inundaba su respiración y ya estaban ataviados con ropas de la época, caminaban entre la muchedumbre, recorrían cada lugar en busca de abrigo, eran conocidas las noches frías en zonas así, no habían hospederías a esas horas de la tarde y el sol apuraba su paso para dar espacio a un hermoso suceso.

– ¡¡Puntilloso amor, estamos en Belén!!

– Shii Rústica, nadie sabe aún qué pasará esta noche –

Recorrimos el lugar, sus pasajes, sus caminos y en cada hogar, en cada familia, vivían un momento tranquilo, alejados de grandes ciudades. Acá podían vivir de lo que da la tierra con esfuerzo y amor, en cada ser humano existía ese brillo de almas ajenas a la maldad, avaricia o envidia, sin dudad estaban muy cercanos a esa aura previa a un nacimiento.

Cerré el libro por un momento y nos abrazamos fuerte, el amor nos rodeaba e insistía en seguir adelante con su manta de paz y mutua necesidad. Nos hundimos en la historia de nuevo, cuando volvimos ya estaba de noche e íbamos tras los pasos de uno camellos, grandes, hermosos y bien cuidados, un estremecimiento nos condujo hasta una gruta, el aroma del incienso crecía mientras nos acercábamos y entre el canto silencioso de algunos animales, un bebe convertía en padres a una joven pareja.

Esa noche cada lágrima viajó por los cielos, creó galaxias y la oscuridad desapareció, donde había una mancha ahora crecían espirales de luz, ráfagas de intensidad fulgurante creaban dolorosos varios haz de luz. El amor multiplicaba sus fuerzas, sus alas y sus ojos. El cielo enceguecido rogó por nosotros.

Historia de amor, parrillas, dieciséis de noviembre

Nota: para un buen asado hay aspectos a considerar, detalles aquí.

Las parrillas estaban disponibles, el viento en Santiago proporciona un buen avivamiento del fuego, mientras la carne se prepara (sobre la sal; antes, durante o después) a gusto del consumidor y/o comensales.

Hay cortes hechos para un buen asado, ni siquiera es necesario remover la grasa, pues da un exquisito sabor una vez derretida, sin embargo, prepararla es la mejor parte.

Seguir las líneas por sobre el pantalón
[el color vivo sucita un hambre bárbara]
poner toda la carne a la parrilla
[moldear una y otra vez, saborear cruda]
llenar las manos de apetitosa nalga.

Sazonar con salados besos [arder]
aumentar la temperatura [volver a besar]
degustar con leves mordiscos [mover]
sentir como sala tu alma [tener sed]

La carne se envuelve y cruza
[suerte de fricción espontánea]
el fuego va y viene, quema y vibra
[las manos son atizadores naturales]
aprietas fuertes y los sabores estallan.

Se suceden sonidos sutiles [febriles]
banquete a merced nuestra [bebemos]
nos hemos comido hasta las manos
de tanto amarnos sobre las parrillas.

Nota aclaratoria: en este asado no usamos carbón, tampoco sal y menos otros condimentos, sólo amor.

Galaxias

Galaxias – Poetas Nuevos

Semi consciente e iluminado, a veces celeste y otras dotado me dejo llevar por el roce de sus espirales, tentáculos dulces y azules, flagelo de terciopelo interminable.

La cama tan extranjera a estas instancias, me permite divagar en plenitud con la suavidad de las sábanas, floto en ellas, gracias al vapor metálico de las estrellas.

Cuerpo y mente son delirios reales, altibajos pensantes, debates de mis campos cerebrales, discusiones violentas frente a la magnanimidad universal de las galaxias soñantes.

Velo

Velo – Poetas Nuevos

Sin maquillaje / sin libreto / sin palabras

  • Hacer del silencio un forzoso aterrizaje y de quebranto la verdad los bañe.
  • Las palabras “lo siento” mueren
  • Los recuerdos son pantallas tras bambalinas, esperando o añorando debut.

Sin mentiras / sin excusas / sin pretextos

  • Con la cara llena de vergüenza
  • Desencajados directores y guionistas
  • Con la alegría del show hecha trizas

Encierro

Encierro – Poetas Nuevos

Me contengo, murmullos extranjeros llaman y habitan las sobras de mi ser.

Me hice a la medida de mis ojos, por dentro siempre observando la lejana realidad.