Pesadillas

Robert Mapplethorpe :: Calla Lily, 1984

Siempre tuve miedo a estar desnudo en la calle, a ser tirado en la orilla de un charco y un vehículo pasara sin más intención de mojarme.

No era el frío,
tampoco la noche,
menos las personas alrededor,
simplemente a ser yo,
sin nada que proteger.

Era fuego en sitio baldío,
la luz del sol y su reproche,
aunque tapase este hedor
mamando de mi ser interior,
no había forma de esconder.

Cuántas veces soñé con esa posibilidad, el ego expuesto y hacer evidente la vulgar alma que tengo de abrigo, con el tiempo me fuí cubriendo.

Era yo,
pálido y huesudo,
versión reducida de troll,
cercano a un cerdo esquelético,
algo que huele mal.

Hasta que un día dijeron
– transparente como una flor –
tuve ese mismo miedo
– cómo volver a taparar el hedor –
la pesadilla volvía a mí.

Entonces monte letras enfrente mío, algo parecido a un escudo, haría de traductor nihilista y ellos tendrían versiones de mi esencia, totalmente dispares.

Ser alguien genial y moderno
– pero cómo reinventarte –
ya no quería mirar hacia dentro
– yo sabía lo que había –
entonces inventé espejos
– y no quería volver a pasar por eso –
así todos se verían en mi.

Cuánto tiempo toma, años fueron
– no mires hacia atrás –
hasta eres capaz de creerlo todo
– no escuches tus pensamientos –
te desenvuelves con credibilidad
– negar todo algo queda –
hasta el amor parece por fin llegar.

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Desnudo

Puerilmente desnudo,
mudo,
las palabras están en tu poder,
hasta la nada misma posees.

Frío y humedad,
silencio otra vez,
qué más sabrá de mi,
nada queda para ocultar
ni la cola de este pez
que navega hacia ti.

La verdad no me libera,
me atas a ella,
recibo el golpe
de tu sapiencia.

Frialdad húmeda
con un beso de sangre,
de mi sangre,
de mi triste casta,
de ella me castras.

No me cubras con tu voz,
ella me desnuda,
pero ahora el calor
es una primavera moderna,
fría y húmeda.

Miedo y tristeza
son mis nuevas esperanzas,
será por eso
que amo la oscuridad
y los días grises.

Historia de amor, esperanza, veintinueve de marzo

Fueron sus ojos, años atrás miraban al cielo en uno de sus tantos avatares, entonces aún intentaba descubrir quién eras. Yo simplemente te ví…

Así el tiempo nos dió la razón del amor, las palabras convertidas en encuentro formaron un camino.

Un día domingo,

Un viernes,

Un jueves.

Quién suma días ? nos buscábamos en imágenes para construir un pasado juntos y de ahí vernos en persona, nos abrazamos, miramos y amamos.

Sus ojos siguen siendo la esperanza de este amor, nos mantiene unidos y libres, así hacemos el pedacito de futuro que nos falta para vivir juntos.