Domingo de Pink Floyd – Sheep

” El campo cosecha siembra de esperanza y las ovejas pastan sus réditos, felices comen y devoran.”

Un aire de benevolencia envuelve la campiña, el conteo ha terminado, están todas, las ciento noventa y cuatro ovejas, las salvajes, las alzadas no se cuentan y sin embargo mueren de hambre o se alimentan entre ellas “eso se dice”, “eso se escribe”, “eso es”. La hora del alimento llega a su fin, pasan todas el baño obligado, desde el cerebro hasta lo más recóndito de cada pezuña, se les quiere y cuida, porque dan, siempre dan.

Hay que hacerlas correr, erradicar las lentas, mover las perezosas, desordenar en principio, para volver a enrielar. El dueño es un estratega, presenta a las distintas y desprecia luego, las otras sin saber que hacer acuden a la mano consoladora del amo y señor, un viejo bonachón de rubia melena, siempre descuidada.

Parece que la paz se aleja con el sol de la tarde, la rutina les fascina a las dormilonas y menos entusiastas, a esas, siempre se les trata bien, se les da “fast track” en todas sus comidas, se les da paseos interminables y siempre terminan mareadas, casi todas bajan raudas a vomitar países abiertos.

Siempre en la noche se sacrifica a una de esas, se dice “enferma”, “muerte natural”, “no estaba acostumbrada a la OCDE”, luego el aullido la libera de la inconsciencia y se sabe que hacen nada, nada harán.

Dear lovely sheep

it’s a wonderful world

and it’s so sad and deep,

the unique word,

you will never pronounce,

it is no.

La paz duerme en los sueños melenudos, las ovejas desde lejos planean algo, mientras el amo, las cuenta incesantemente. Ama su rebaño, pero no sabe algo, las pezuñas también matan, mi consejo es el siguiente: “no despiertes a las ovejas. ellas también cuentan amos y sólo esperarán una oportunidad para verte morir bajo la sucia pata animal de la rebelión de las bestias.”. No vayas donde Papa a esconderte en su santa sabiduría, pues él te enseñó como lidiar con estas amorosas revueltas nucleares. menos se te ocurra pedir dinero prestado para agrandar el muro y que ninguna de las salvajes entre a tus verdes prados de Onírica Empacipada Audiencia de ovejas mansas, de ovejas de papel, de ovejas de piedra, de ovejas viejas, de ovejas muertas, de ovejas ciegas, de ovejas sordas, de ovejas de mierda.

Antes de Instagram – Dmitri Baltermants

Crimea 1942

Aquí había un vergel de vida, el pasto era alimento y los animales recorrían tranquilos la pradera, solamente estaban atentos cuando el viento del depredador les advertía, aparte de eso, todo lo demás era paz.

Aquí las parejas solían declarar su amor, deshojar el viento y abrigarse con besos, desnudos como el paisaje, germinaban en orgasmos y veían el ocaso copular con la noche, luego se marchaban enamorados a confirmar sus plegarias de piel y sangre.

Aquí solían buscar la mirada perfecta, una terraza natural para admirar, abarcar con pasión todos​los parajes bellos ofrecidos al hombre de paz, caminar con la gota en la frente y el pecho hinchado de felicidad auténtica, dicha natural llena de vida.

Aquí se vivió una guerra y se murió lo demás.

Historia de amor, por dentro, trece de enero

La ropa era su primera frontera,
traspasaba, de manera lenta,
rodeando los hilos sin ataduras,
ahí esperaba la piel por dentro.

Respire de su boca hacia fuera,
en picado entre el escote
podía ver vibrar su corazón,
salían sus latidos a por mis manos.

Un camino suave se abría,
gemia la piel y sus delirios
por dentro, hacían de ese día
un nuevo descubrimiento.

Estábamos hechos de pasión,
por fuera dos seres normales
que se encontraron lejos,
se sintieron y se hicieron uno
desde adentro para siempre.