Comparto desde el Blog de Ángela, vísitenla

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Instagram XVI

Feliz Sábado a todos por acá, ya me cuentan que se celebra en cada uno de sus países.

R.I.P. Prince

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Los niños y el tiempo apenas te das cuenta ya pasan por encima de tu vida.

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#instaquote #lovers #micropoetry #art Su silencio me sabe a sexo.

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Pizzicato

Inspirado en la entrada Cellos de Apuntes de salitre  logré de forma pequeña retratar los sentidos de tan hermoso tema, los invito a oír nuevamente esa adaptación, he aquí mi aporte.

 

A hurtadillas y en no silencio
Sobre el cello pasamos
rasgando el sonido
nuestros pasos
resbalan en la tensión
la armonía vibra con el arco
y ese deslizamiento febril
viajamos en la majestuosa composición.
 
Podemos ser un barco
buscando la suerte del mar
volar por el celeste de cellos caoba
nublados por la magia a dúo
vuelven los agudos,
cosa difícil y a la vez sorprendente
 
Imagino, el baile de las notas
brillando sobre las cerdas
la danza de una sinuosa melodía
y la música una bailarina más.

Miradas

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Su mirada violaba mi mente…
mientras su cabello crecía
anunciándose, vaporoso,
voluble con el viento en su frente.

Mi mente violaba sus ojos…
una aguja entraba en las venas
esa droga que no se bebe
mas se pulveriza dentro.

Sus labios ensordecen mi piel…
secos al tacto y torpes a su andar
despiertan la avidez de la tierra
un desierto florece a su pasar.

Mi piel un mudo paso de sus labios…
sacrificios de sudor y alcohol,
esa mezcla perfecta en tu garganta
arrecia las copas que encuentras.

Su piel adivina mis deseos…
así los colores aparecen
dando forma a cada detalle letal,
saber cuesta arriba y cuesta abajo.

La frondosidad de su cabello invita a mis manos…
un bosque llamado amor se esconde
tras esa auténtica y bien lograda cabeza,
todo es perfecto sin pensar tanto.

Sus pechos firmes ante mi sed…
había visto imágenes incandescentes,
en todos los tonos imaginables
siempre volveré a estos, fuertes.

Mi sed fuerte ante sus pechos…
ese hipnotismo carnal de la boca
busca y define la suavidad
todo entre mis labios ed un viaje.

Te he mirado tantas veces y alzas mis pensamientos…

Niebla Parte 5-2, Junio 25

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"No sabíamos si esa niebla estaba para protegemos y alejar a los turistas indeseables o simplemente para olvidarnos de nuestra propia existencia."

Junio 25

Estamos en el acantilado, no sabemos qué hacer, nos giramos hacia el médico brujo y de inmediato empezó a recitar los pasajes recién descubiertos que pretenden detener la niebla y su sed de sangre, mientras Joseph traduce me voy enterando de un laberinto de imposiciones a quienes osen cruzar ese umbral de magia sobrenatural, uniendo antiguos embrujos de paz lograban dar pistas de como avanzar hacia el origen y aún así nadie estaba preparado para las siguientes pruebas, primero deberíamos bajar y estar a nivel del banco de nubes,
una vez ahí serían revelados nuevos pasajes.

Nos tomaría todo el día descender hacia las bases del acantilado, y así fue, improvisamos lianas de enredaderas que bajaban por la roca, un intrincado de trenzas naturales nos ayudaban, y ellos sentían que los dioses habían puesto en su camino todo el devenir, según yo éramos víctimas y ellos unos privilegiados, estaba clara la cuestión de la fe en los aborígenes, en la medida que pasaban las horas y el cansancio se hacía evidente, algo se sumó a nuestra expedición, retazos de niebla con forma humana se acercaban y asechaban en un dialecto antiguo.

Solamente mi hijo lograba dilucidar en parte lo que murmuraban y nos advertía ignorar a esos fantasmas, según el brujo eran ayudantes que escapaban de la niebla para guiarnos en la bajada y asistirnos una vez allá, pero lo cierto es que daba pavor verlos acercarse y pretender que no existían, aún en pleno día había una sombra sobre nosotros y mientras más cerca estábamos de llegar el sol parecía alejarse de esa zona rocosa, así fue como sin darnos cuentas llegamos a la base, comenzamos a avanzar, sin ver más allá, donde reinaba la oscuridad anticipando desde ya lo que venía, la densa niebla.

Sin embargo había algo en esa humedad, sabor a piedra recién quebrada, se podía respirar el amor que alguna vez conocí y aún así el miedo de esos tiempos envolvía toda esa hermosa y oscura niebla, advertí que todos estábamos en una especie de trance con esa fragancia de agua intensa, el brujo solamente volvía a recitar una y otra vez los cantos antiguos junto a los nuevos, Joseph y Toponga cubiertos por un halo dorado repelían cualquier intento de ese rocío espeso, sus padres lucían henchidos con la visita de sus ancestros así rendían homenajes y caravanas, ella estaba aquí, volvía el aroma de su piel a mí.

Exhaustos decidimos acampar antes de perdernos en la total oscuridad, los aborígenes se las ingeniaron para hacer una fogata al centro de las improvisadas carpas, así la niebla se alejó de la luz y el calor, nunca funcionó los pasados años en que probamos todo para evitar su sangriento cometido, año tras año seguía llevándose aleatoriamente doce pueblerinos, hijos de los fundadores de nuestro maldito pueblo, nada sirvió y ellos tenían esa protección de la cual jamás pensamos pudiese servir sin deshonrar a Dios, además con el paso del tiempo nos sentíamos unos parias, sin ley y la única seguridad, la muerte.

Niebla Parte 5-1, Junio 25

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"No sabíamos si esa niebla estaba para protegemos y alejar a los turistas indeseables o simplemente para olvidarnos de nuestra propia existencia."

Junio 25

Amanecía y la niebla se disipaba, volvía a su origen, la paz envolvía nuevamente nuestra pequeña expedición, improvisada, sin la expertiz de los alpinistas y menos proveídos de las herramientas necesarias para conducirnos con seguridad entre las rocas, la fe es un motor invisible e indivisible dentro de esta mixtura de personajes, era minoría mi fe religiosa desde que perdí a mis padres y la madre de Joseph, pero él tenía las creencias de dos mundos y sólo ver sus ojos recargaba mi alicaída alma, pude seguir gracias a que él creía sólo en mi, su padre, su ídolo y la gratitud de ser buenos amigos.

Todo este ambiente me traía a la memoria esa noche, el frío que nos inundaba, nervios o miedo, que sé yo, la palidez de mi rostro embobado, ella y su larga cabellera, sus ojos buscando en el suelo mi osadía, cuando logré acercarme ya eran mis manos desnudándola y ella vibraba en cada paso dado, ambos sentíamos esa sensación de traspasar el abismo y sabíamos por ese tipo de inteligencia inexplicable, hacíamos lo correcto al dejarnos llevar por los sentimientos que afloraron una sola vez en nuestras vidas, sin embargo ella estaba prometida por sus padres para matrimonio y contravino todo.

Pero esa noche no nos preocupó nada de eso, éramos solamente los dos, buscándonos el alma en una mirada, esa aprobación que el cuerpo ya asentía, nos desnudamos y comenzamos a olernos, buscábamos ese aroma del alma impregnada en la piel, una especie de antorcha develando el porqué de su encendido aceite y luego las bocas prendieron todo a su paso, una mecha camino a la pólvora que estaba en todo nuestro cuerpo, jamás habíamos sentido algo parecido y nuestras voces al unísono aprendieron a hablar en una sola lengua, mientras ellas danzaban se buscaban dentro de la boca, el alma nos latía.

Ella era piedra de río, suave y lozana, solamente se abrió con los aullidos de la noche y ahí supe, también era manantial, ese sonido del agua buscando su cauce y arrodillado puse mis manos para agradecer y beber, de su causa yo era un fin, en su lengua decía, lo que su cuerpo me avizoró, era tormenta tenue pero incesante, como trigal en época de cosecha, extendía sus brazos y el dorado de su pecho desplegaba todo el alimento en que se convertía su cuerpo y fue oro ante mis ojos cuando con el asombro del minero te veía extendida como yacimiento, brillabas en mí y yo no sabía nada más que amarte, llama encendida.

Ahora

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Mi cuerpo está mal
la música es otra
son anclas
a mi columna vertebral.

Todo Valtari
en la voz de Jonsi
de la Islandia
mi segunda patria musical
destierra mi alma.
Sus coros de ángeles muertos,
y los estridentes platillos de Orri
no logran “romper lo ya roto”
me siento a escucharlos
como un espectador más.

Soy un cable en tierra,
desenchufado del aire.

Más bien parezco al personaje
de Saeglopur
aún no sé, si entrar al mar
o salir de él me hace bien.

Una especie de alimaña
de miserables cuatro milímetros
ha recetado descanso,
esto de volar, es contraproducente
para el alma y el cuerpo
me tendré que desdoblar.

La tinta, ese hilo de ojos parlanchines,
navega por mi, vuela por mi,
yo desde aquí, agradezco,
sus lenguas mentales
leyéndome.

Del dolor no les voy a hablar
tiene sabor a pesados metales
ahogando mi garganta.

Memento Mori — Los mil y un demonio

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La juerga es trampa
exceso de risas
alcohol en las venas
y la decencia en casa.

La música alta
expectativas en las caderas
saciando la locura
y la moral se baja, los pantalones.

Ensordecida la conciencia
al son de la oscuridad
todo se pasa de copas
cuando no bailas en casa.

Llegas tarde a sus sueños,
al amor en su pecho,
a esas sonrisas bajo la ducha,
al crujir de las tostadas por la mañana.

Niebla Parte 4, Junio 24

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”No sabíamos si esa niebla estaba para protegemos y alejar a los turistas indeseables o simplemente para olvidarnos de nuestra propia existencia.”

 

Junio 24

Mientras recordaba eso y veía como la media noche iluminada por la luna fui sorprendido por los vigilantes, temía correr el mismo destino de mi hijo, encerrado en alguna prisión, un fuerte golpe recibí para hacerme callar y perder la conciencia, sólo escuchaba sus tambores y cantos ininteligibles, aún oscuro sólo cantaban sin cesar, hacían rondas para no dejar de cantar y adorar seguramente a la niebla siniestra, a medida que me recuperaba del fuerte golpe me di cuenta que todos estaban reunidos, vestidos con sus mejores atuendos alrededor mío y sobre un trono mi hijo y Topanga.

Ambos coronados y felices, junto a ellos los padres, jefes de la tribu, legendarios guerreros se sucedían el poder dentro de la reducción, al contrario de lo que yo suponía, cedían sus armas en pos de comandar a su pueblo por el camino de la paz junto a los peores enemigos de su histórica vida, decían que bastante mal teníamos que soportar con la niebla para ellos mancharse las manos con nuestra sangre. Entendía que éramos aceptados por el total de los de la tribu, sin embargo sentía que no todo estaba bien y traté de acercarme a Joseph pero de principio me fue negado.

Se acercaron los padres de la novia, Topanga y Joseph, me invitaron a entrar a una choza adornada, al parecer de los futuros esposos, ahí y por intermedio de mi hijo pude entender todo lo que sucedía desde la noche de madrugada cuando fui descubierto, ellos habían descubierto el origen de la niebla y por qué actuaba ensañándose con nuestro poblado, habían escrituras recientemente develadas y tradujeron para tener idea global de cómo evitar seguir dividiendo a estos pueblos tan distintos pero ya destinados por siglos a permanecer unidos, todos esos cantos eran ruegos para detener esa maldición.

Todos los prejuicios que teníamos guardados por siglos como hijo de colonos y como todo el pueblo tuve que tragar uno a uno, sobre todo cuando perdí a la madre de Joseph, eso jamás lo demostré cuando nos visitaban sobre todo en el bar por trueque y luego los veía emborracharse, siempre esperaba a que volviera a sus estudios fuera del pueblo y llorar la ausencia, pero esos tiempos pasaron empolvando el amor que llevaba bajo siete capas azules de tristeza y decepción, por él la vida tenía sentido y el color de sus ojos y sobre todo de su piel mate me la recordaba todos los días de mi existencia.

Así fue que partimos al acantilado a espaldas de la reducción india, estaba lejos, desde ahí nacía y provenía la niebla, nos tomó horas llegar junto a los mayores de la tribu, el chamán o médico brujo, sus padres, los novios y yo, la niebla nos reconoció usurpadores y envió fuertes vientos, luego, al vernos decididos nos azotó con lluvia, aguas corrían bajo nuestros pies y por último una estruendosa pirotecnia de truenos, rayos y relámpagos, pero, había que continuar, faltaba poco en ese pedregoso camino, el instinto nos guiaba y la fuerza de la niebla oponiéndose a nuestro cometido.