Poema de sábado 09-06 (III)

El cielo se prepara aún de día y agita su pecho florido de estrellas por nosotros, entonces quieres ver el espectáculo de luces y fuego.

Te pones mirando hacia el infinito, apoyo tu espalda con mi cuerpo, tu corres montada en locura y sientes el resplandor cuando cabalgas.

Te abres más,

Eres luz

Un ritmo sin fin

El sol nos visita también.

Las estrellas gimen cada vez más fuerte y somos coro al unisono, siento el estallido dentro y llueven en tu pecho, en tu vientre, en tu sexo.

La caída es estrepitosa, nos desbarata, nos embargo el corazón, enmudece hasta el alma ese instante único y nos une más, desde dentro, desde el amor.

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Poema de sábado 09-06 (II)

No tenemos donde escapar, atrapados en el otro, regocijados de sentir igual y querer vivir al ritmo del amor, te atrapa una sensación infinita.

No dejamos de mirarnos, tus caderas y mis caderas se encuentran, el roce las une y separa raudas, en paralelo acoplan sentidos y aguardan.

Los temblores comienzan en los ojos, el alma escapa por fin, nos libera como seres de amor y permite sentir todo lo que el amor hace posible.

Los cuerpos una vez ungidos por la gracia del sexo y humedecidos por la esencia del amor corren libres, ya podemos volar sobre nosotros.

Se fue el mar

Photography by Jock Sturges

Se fue el mar,
tan solo ella sobre la arena,
pensativa, ida, perdida,
nacía la mujer.

De naturaleza pacífica,
aguardaban las moléculas
por sus primeros movimientos,
nacía la vida.

Luego…
las flores son hijas eternas
las aves aprendiendo a triunfar
las bestias diseminaron su majestuosidad
las aguas fueron ríos y lagunas.

Se fue el mar,
ella también era agua y sal,
era vida y más,
era alegría radial.

Se fue el mar,
ella nos trajo a la vida,
nos trajo la pasión por la belleza,
nos trajo el sexo y sus locuras,
nos trajo en el vientre y
nos anidó entre sus pechos.

Se fue el mar,
ella nos regalo la poesía,
las palabras llegaron como pájaros,
en su vuelo,
en sus ruidos,
en sus sueños
en su filo.

Se fue el mar,
huérfanos del agua
nos aguardaba la sequedad de la tierra,
entre la tierra y el cielo
apareció la vida.

Se fue el mar,
las olas tomaron nombre de mujer,
los poemas ahora tenían origen,
las palabras ahora atrincheradas
decoraban todos los espacios.

Naturaleza

Sentí el viento quebrarse ante el crujir de unas ramas, el roce de las hojas entre sí y esa calidez envolviendo cada paso que daba. Estaba envuelto en una simbiótica sensación.

Encaré el horizonte,
respiré profundo,
me hice parte de,
un ingreso rotundo.

Olía esa excitación de la naturaleza, aroma dulce de la tierra viva a punto de estallar, de florecer, de germinar bajo mis pies. Invitaban a desnudarse y vivir desde el tacto además.

Oía los aullidos silenciosos de la vida agitada, hecha y desecha para su propio placer, para su propio deseo, esa carnal sensación de la salvaje y revolucionaria naturaleza.

Los temblores ascendían por mis piernas, conducían electricidad por mi espalda hacía mis brazos y arremolinándose en mi cabeza, en mi rostro. Sentir ese sudor ardiente, provocando una sed insaciable de vida.

¿ Amanece o atardece ?

Desde el blog de Leyla y con su permiso, rescato esta imagen.

Son verdaderos faros,
monumentos de luz
a la espera de su función,
aunque de naturaleza son oscuros.

Lights on and on,
Camera… and action

Parece que todo comienza,
A new brand day is coming

En su quietud engañan,
sin embargo son gigantes
en movimiento rotatorio,
todo gira, hasta el sol, menos ellos.

Sus trazas de luminiscencia
dejan huellas en las nubes,
las únicas testigos de su osadía,
en ellas la luz parece ser deseo.

Llegué

Fuí raíz de sus palabras amarillas
pétalos / corazón de polen / amor
escuché los pistilos cimbrar
todo era ellas y mí andar buscándolas.

Arena y tierra aman más
viento / mar incansable / dunas
la sagrada familia de las flores
pervive en esta imagen.

Son un camino de soles
retazos / estrellas al viento / amores
la excepción de la regla
ese zigzag en medio del desierto.

Cuando llegué me estaban mirando
fieles / distantes entre sí / felices
de ser aún desierto florido
en este incipiente otoño.

La abuela y las plantas

Un día temprano en casa, abuela como siempre le hablaba a las plantas, sin embargo, en esta ocasión fui y le pregunté – Abu, ¿por qué haces eso de hablar con las plantas? ni siquiera te responden, o sea, no hablan quiero decir. Sonrió con su mirada y llevó sus manos a mi cabeza, desordenó algo mi desordenado cabello y prosiguió. No sé si esa caricia era una forma de explicar que uno no debe meterse en sus asuntos, a continuación me llevó donde un gran gomero, puso un piso enfrente mío, usado para alcanzar las hojas más altas y limpiarlas. Toma asiento Simón – dijo la abuela, su aparente calma cubría de magia cada paso que daba.

Comenzó a rociar el gomero y mientras las gotas de agua tocaban las hojas, el gomero musitaba un – gracias abuela eres la mujer más sabia de toda la tierra – tan dulce el tono y a la vez tan bajo sus decibeles que pensaba era el viento transformando en palabras, habré parpadeado tantas veces como repetía la planta su agradecimiento, casi caigo del piso y fueron las mismas hojas quienes impidieron mi forzosa caída. La abuela dejó el jardín y me instó a seguirla fuera de casa, caminamos rodeando un bosque de pinos y en el horizonte las nubes saludaban a la abuela. Sacaban sus sombreros de copas de agua y en un aguacero agradecían el saludo, ella cerraba los ojos y en ese pestañear continuaban viaje rumbo al sur.

Miraba el horizonte y mientras el sol tomaba posición para amanecer entre medio del bosque me dijo – todo nos pertenece, así como también pertenecemos a la naturaleza – aprende a escuchar y algún día te regalaré una nube.

Las aventuras de Rústica y Puntilloso, quinta parte

Salida de paseo

Rústica piensa en el sol, el aire libre, caminar descalza sobre el pasto fresco y húmedo, ella dice ser muy relajante, pega un mirada a Puntilloso y con sus ojazos le convence de inmediato, él toma su libreta, encaja unos buenos lentes oscuros, le gusta el sol también pero poco. sonríe, no tiene escapatoria.

Toman el camino amarillo y juegan a cantar en inglés (ella ríe más fuerte) Puntilloso se anima y ríe, de verdad, del alma, Rustica es feliz poniendo su cabeza en el pecho de su amor, siente su corazón latir fuerte, ambos se sanan caminando, siendo ellos, diferentes y enamorados.

Llegan a un plaza y el viento anuncia un día agradable, Puntilloso toma una manta y la deposita en el pasto, Rústica rauda descalza sus pies y sale a caminar, a conversar con la flores, él la mira y hace un verso entre la hermosura de las flores y la mirada de amor de su Rústica.

Ella lo besa, lo sonroja, lo hace vibrar, ambos pueden volar en ese instante, entre nubes y aves.

Continuará…

Antes de Instagram – René Burri

Feliz sábado amigos de la poesía en imágenes, hoy y gracias a la página de Tumblr The Elusive Muse presento al fotógrafo suizo René Burri con su mirada en blanco y negro de Argentina.

René Burri – Provincia de Salta Argentina, 1958

La vida de campo está hecha de animales salvajes y una cofradía de solitarios.

René Burri – La Pampa, Estancia Marianita Argentina, 1958

La domadura de bestias convierte al hombre, luego el caballo enseña al gaucho.

René Burri – Estancia Marianita Argentina, 1958

La vida cotidiana en las haciendas parece pintoresca y turística, sin embargo para ellos es su vida.

René Burri – Provincia de Mendoza, estancia CHIRIPA 1958

Donde deja marcas el hombre, también deja parte de si.